Una profesional amiga, especialista en el estudio de la conducta humana, comparte para este espacio un escrito de la psicoterapeuta Cassiana Tardivo, en el cual reflexiona sobre una realidad que carcome a nuestros hogares. Se trata de perder a nuestros hijos dentro de la habitación, encerrados a merced de dispositivos electrónicos que no nos dejan escuchar sus voces, ni sabemos de sus fantasías. Antes conocíamos lo que pasaba por sus mentes, pero ahora incurrimos en la insensatez de creer que ellos están más seguros en la casa con sus auriculares y ensimismados en sus mundos. “Dentro de sus habitaciones perdimos a los hijos, pues no sabemos quiénes son o lo que piensan sus familias, ya que están muertos de su identidad familiar”, afirma Tardivo.
