Hay un tema que siempre zumba pero que ahora toma cuerpo en boca de Capel y el TSE, por lo que hay más posibilidad de que esta vez se instale. Se trata del voto obligatorio con un incentivo material incluido para hacerlo más simpático. Es una modalidad que se practica con distintos resultados en algunos países de América Latina, pero que en República Dominicana estaría inspirado en los elevados niveles de abstención registrados en los últimos comicios. Si bien es una manera compulsiva para que el ciudadano no se ausente de las urnas (¡Ojo que al dominicano no le gusta hacer las cosas “obligado”!), sería conveniente que nuestros legisladores lo estudien a fondo porque genera el riesgo de que motive una abstención más cualitativa reflejada en votos nulos o en blanco.
