Cuando una comisión del Gobierno encabezada por el ministro Paliza visitó a Danilo Medina en procura de consenso para las medidas a adoptar por el impacto local de la guerra en Oriente Medio, el expresidente estuvo atento a las explicaciones como hacen las personas de buena conducta. Escuchó con atención lo importante que le tenían que decir y es probable que les mirara a los ojos. Con decencia, como dueño de casa, los despidió sonriente y de manera cortés, pero inmediatamente se marcharon y no bien habían dado la espalda gritó: “¡No tienen un plan!” No se lo dijo a ellos en la cara, pero les mandó a decir que el primero que tiene que asumir el sacrificio para atender los problemas que se puedan presentar es el Gobierno.
