Los presidentes ya no mandan. Manda un poco, claro, lo justo para no incomodar a demasiada gente al mismo tiempo. Se levantan, miran el móvil, leen un par de titulares y deciden si el día es de fotos con niños o de aguantar insultos en Twitter.
Antes era distinto. Un presidente se ponía la banda y parecía un rey sin corona. Decidía cuestiones importantes, cosas que cambiaban el país. Hoy, el país es otro: más pequeño para las manos del poder, más grande para las manos de todos.
El Estado del siglo XXI es un Estado cansado. Ya no construye carreteras, las repara. Ya no inventa políticas, las recicla. La gente espera milagros, pero el presupuesto apenas da para trucos de salón. Y cuando se plantea una reforma fiscal que aumente los ingresos, todos miran para otro lado.
Un presidente de hoy es un ser humano, con errores, afectos y pasiones. Puede tomar decisiones pensando más en agradar a un funcionario que en mejorar la vida de millones. No por ser malo, sino porque esa es la política actual: un juego de equilibrios, de no incomodar a demasiados sectores a la vez.
En el siglo pasado, el poder se exhibía. Hoy se oculta. El presidente escucha, dialoga, pide informes, crea comisiones. Retrasa lo que antes se decidía en una visita a una provincia. No por pereza, sino por miedo: a equivocarse, a romper algo, a que lo que rompa se vuelva viral en un vídeo de quince segundos.
Ya no hay sabelotodo en el despacho. Hay gestores con dudas. Y, aunque suene extraño, eso tiene su parte positiva. Mandar sin saber es peor que preguntar demasiado. Gobernar, al final, es convencer. Y convencer, hoy, es mucho más complicado que mandar.
Quizá por eso los presidentes actuales parecen más humanos: se cansan, se equivocan, se ríen, dudan. Menos bronce, más carne. Menos balcones, más pasillos. Y en esos pasillos, muchas veces, es donde realmente se decide todo.
Lo único que no ha cambiado es el retrato oficial: serio, solemne, traje impecable. En la foto parecen gobernar el país entero. La diferencia es que ahora, al salir del estudio, les preguntan por todo… y ellos dicen que lo consultarán.
