Leyendas negras

Una leyenda negra es una concepción negativa de un proceso o de un hecho histórico, particularmente aplicado a la conquista de América, pero también aplicable a otros conceptos, como por ejemplo la superioridad del extranjero sobre el criollo o del hijo del inmigrante sobre el hijo del nativo.

Hemos visto en los medios de prensa españoles, y en los ámbitos académicos, cómo en los últimos años se manifiesta una reacción contra esa supuesta leyenda negra sobre la conquista española, al tiempo que crece en Latinoamérica un saludable revisionismo histórico sobre ese proceso que va reemplazando términos impuestos como “descubrimiento” por invasión, conquista por genocidio, colonización por esclavitud y saqueo.

Pablo Neruda dice en la introducción de sus memorias que los españoles se llevaron el oro y nos dejaron el oro, es decir, la conquista impuso el idioma castellano con el que Hispanoamérica se identifica ante el mundo, pero esa imposición es precisamente parte de una transculturación por la fuerza que sepultó lenguas nativas, exterminó etnias enteras como los taínos, los caribes y los charrúas, que sobreexplotó yacimientos como Potosí en Bolivia, de donde se llevaron una cantidad de plata como para pavimentar el Madrid del siglo XVI.

Nada de eso es leyenda, es una realidad histórica comprobada mediante la investigación, crónicas y relatos debidamente analizados. El descubrimiento de América es el hecho capital del Renacimiento, marca el comienzo de una nueva Edad histórica y, a su vez, trasciende la importancia que torpes humanistas europeos le asignan al cisma protestante, pero también es innegable que se impuso una religión, que se obligó a trabajar hasta el agotamiento y el exterminio a poblaciones enteras, que trajeron la sífilis cuyo efecto fue muy parecido al del sida.

Lo único que diferencia a la colonización hispana de otras como la inglesa o la belga es el menor nivel de crudeza, porque el exterminio por parte de los españoles fue más bien un daño colateral y no un propósito expreso, acaso el daño fue menor, pero existió y tampoco es leyenda.

No fue un encue ntro de culturas, fue un proceso de invasión y saqueo. Los que hemos trabajado a las órdenes de españoles tenemos comprobado que perviven en algunos, no en todos por suerte, la misma actitud colonizante y a veces aplastante.

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