Es un instrumento pequeño con una caja que tiene forma de cuerpo de mujer, un mástil o puente de madera, si ese puente es de ébano el instrumento es más caro, solo lleva cuatro cuerdas y se hace sonar de dos maneras: se frotan las cuerdas con un arco de crines de caballo a las que se les unta una resina, y cuando se toca con los dedos se arranca un sonido que se conoce como “pizzicato”, que traducido al español sería pellizcado.
Un violinista israelí, famosísimo por su virtuosismo, llamado Yehudi Menuhin, dijo alguna vez que es el instrumento más antinatural y más difícil de dominar, primero porque hay que colocarlo entre el hombro y el cuello, sostenerlo con la barbilla, doblar la mano que se desliza por las cuerdas de una manera que es cuanto menos complicada y deslizar el arco por las cuerdas…
Menuhin dijo también alguna vez: “Estoy casado con los Stradivarius, pero tengo aventura con los guarnerius”, en referencia a las marcas más prestigiosas de estos instrumentos.
Si bien el violín estuvo confinado en un principio a la música clásica o de cámara, también fue incorporado más tarde a otros géneros como el tango, el jazz, el folk y hasta hay violines eléctricos… lo cierto es que el sonido del violín se caracteriza por la calidez y, cuando es ejecutado por virtuosos como Menuhin, Pinchas (se pronuncia Pincjas) Zuckerman, Hascha Heifetz, Ann-Sophie Mutter (la violinista perfecta) o Hilary Hann, suena como si se abriera una caja mágica que suelta acordes hechos de tibieza que acarician el alma…
Los que disfrutan de las composiciones barrocas pueden encontrar en los conciertos de Arcángelo Corelli o de Antonio Vivaldi sonidos que dan la impresión de que estos compositores fueron capaces de encerrar a todos los pájaros del mundo y soltarlos cada vez que el arco desanda sobre las cuatro cuerdas…
Comparto un fragmento de un poema de la poetisa española Carmen Conde, que se puede leer en ciudadseva.com: “…huele a nardo en la noche con luna,/ y de jazmines siembra la abandonada tarde./ Tan delgado y ligero como fueron las ninfas,/ sinuoso y con algas, como verde sirena./ Es la voz que prefiere la primavera fría,/ y el otoño le cuenta que se fueron las aves./ Los cipreses la exhalan./ El calor de los vuelos/ en los violines junta con las plumas los nidos”…
