Las palabras finales

La historiografía registra a veces, muchas de manera dudosa, las últimas palabras que dice un prócer, un actor, escritor, director de cine o de cualquier otra profesión que lo sitúe en la mira de un público numeroso.

Personalmente desconfío de su veracidad, sobre todo en el caso de los próceres, porque siempre, o casi siempre, sus biografías forman parte de una historia falsificada que los pinta sin maldad, desprendidos y llenos de altos ideales.
Como los seres vivos nacemos apegados al instinto de conservación, que se basa en el temor a la muerte, muchas de esas últimas palabras, si es que se pronuncian, muy probablemente no deben ser de bienvenida a la señora de la guadaña.

Algunos estudiosos afirman que el cerebro genera alucinaciones en ese momento final y adornan el último aliento con visiones de redes de luces, o paisajes bucólicos, lo que no está mal si ya nos estamos despidiendo de esta perra vida.

Pero, aunque sean inventos de historiadores dados a fabular, o de desconocidos que pretenden ganar fama con el cuento de que escucharon al muerto (todavía vivo) pronunciar esas últimas palabras, esas frases postreras quedan registradas en los libros y ahora, con el internet, hasta es posible crearlas y desparramarlas por el ciberespacio.

Alfonsina Storni, la gran poeta argentina que en realidad nació en el cantón suizo de Sala Capriasca, se adelantó al momento de su muerte porque había decidido suicidarse, se cree que estaba tuberculosa, pero en verdad tenía cáncer de mama, así que escribió el poema titulado Voy a dormir, y el 25 de octubre de 1938 se arrojó al mar.

El poema termina con una frase coloquial, “…Ah, un encargo/ si él llama nuevamente por teléfono/ le dices que no insista, que he salido”… esa última frase es la despedida definitiva del amor, que nunca llegó a su vida.

El beisbolista Joe DiMaggio, “el rey del Yankee Stadium” y que estuvo alguna vez casado con Marilyn Monroe dizque dijo antes de morir: “Por fin podré ver a Marilyn”, en cambio Karl Marx pronunció esta frase: “Las últimas palabras son para los tontos que no han dicho suficiente”, el reconocido físico y premio Nobel Richard Feynman sentenció: “Odiaría morir dos veces; es tan aburrido” y la que para mi gusto es la mejor de todas, la de Humprey Bogart: “Nunca debí haber pasado del whisky escocés a los martinis”.

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