La muerte de la niña de 11 años Stephora Anne-Mircie Joseph durante una excursión escolar en Santiago, se ha convertido en tema de interés nacional rodeado de comportamientos sospechosos y reacciones tardías.
Aunque las circunstancias del hecho y los primeros detalles que se conocen no auguran una pronta resolución con menores de edad involucrados, las gestiones inicialmente dubitativas del Ministerio Público y el irresponsable silencio del instituto donde la niña cursaba estudios, generan una montaña de dudas.
Las primeras quejas provinieron de su madre, Lovelie Joseph Raphael, por no recibir explicaciones claras del centro educativo ni de la fiscalía de Santiago, a la que denunció por ni siquiera escuchar sus exigencias. Se recoge también el enojo de autoridades haitianas, la madre tiene esa nacionalidad, de que un oficial consular de ese país fue prácticamente ignorado en sus gestiones.
Menos validez tiene la excusa de que la ausencia de información y parquedad de ese instituto obedeció a asesoría legal, comprobación que profundiza su comportamiento inhumano.
Tuvo que intervenir la procuradora general, Yeni Berenice Reynoso, que dispuso cambios en la dirección investigativa, para que el Ministerio Público empezara a encaminar los pasos que debió dar desde el principio.
A esa aparente desidia de la fiscalía de Santiago habrá que prestar atención, porque provocó igual intervención superior cuando policías asesinaron a cinco personas en La Barranquita.
Hay otras deficiencias que indican falta de supervisión al lugar donde murió la niña, como ausencia de equipos de rescate y otros elementos de seguridad requeridos para áreas públicas con piscina. Tampoco se cumplieron protocolos para ese tipo de excursión escolar y con menores.
Igualmente consta que Stephora era objeto de bullying en el instituto, probablemente por su color de piel, sin descartar el posible asedio por celos y envidia al ser una niña tan aventajada, como se documentó tras su muerte.
¿Por qué las autoridades educativas y judiciales procedieron ignorando el dolor y miraron para otro lado como si fuese un simple trámite burocrático?
Una madre llora la muerte de su única hija y, con ella, la sociedad reacciona con dolor y exige justicia ante tan brutal indiferencia.
