Horror en Israel, genocidio en Gaza

No tiene alma el que justifique lo de Hamás, y es un desalmado el que pretenda minimizar el exterminio de los gazatíes.

Editorial: Horror en Israel, genocidio en Gaza
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Al cumplirse hoy el segundo aniversario de la barbarie cometida en territorio israelí por el grupo islamista palestino Hamás, con saldo de 1195 personas muertas (766 civiles, de los que 36 eran menores, y 373 militares) y más de 150 secuestrados, con el tiempo la desproporción de la respuesta ha provocado más condenas a Israel que solidaridad ante el abominable hecho.

Eso se explica porque la legítima defensa y el uso de la fuerza están normados por tratados internacionales, y debido a la magnitud de la devastación en Gaza, con más de 60 mil muertos, la mayoría mujeres y niños, y alrededor del millón de desplazados.

Ambos hechos hay que verlos con humanismo, con un prisma alejado y despojado de ideologías o de intereses políticos y particulares espurios, porque no tiene alma el que justifique lo de Hamás, y es un desalmado el que pretenda minimizar el exterminio de los gazatíes.

Por eso siempre coincidimos con el juicio crítico del papa Francisco a favor de la paz, quien tuvo un gesto cargado de simbolismo antes de su muerte cuando su último deseo fue que el papamóvil se convirtiera en una clínica móvil para los niños de Gaza. En León XIV tenemos a un continuador que en su primera intervención pública, inmediatamente tras su elección, denunció la crisis humanitaria que se vive en la franja.

El bloqueo al suministro de agua, alimentos o electricidad a la población civil y el uso del hambre como arma de guerra, además de la exagerada respuesta militar contra un grupo de fanáticos que ni siquiera son un ejército regular, hace pensar en una operación que trasciende la sola liberación de rehenes, con apenas ocho rescatados con viva, mientras que la gran mayoría ha sido liberada mediante acuerdos con Hamás.

Es un segundo aniversario en el que se desdibuja la justificada repulsa a la atroz acción de Hamás y también la solidaridad con las familias de las víctimas.

Paradójico. Más que la condena a Hamás concitar apoyo a la causa del pueblo judío, la matanza indiscriminada en Gaza, que una comisión de la ONU considera genocidio, la ha aislado en el mundo más que nunca antes.

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