La Junta Central Electoral (JCE) adopta todas las medidas y acciones para garantizar el montaje de las elecciones del domingo próximo. Toda la logística está en desarrollo, y se cubren los detalles, como lo relativo a las personas cuyas mesas de votación fueron reubicadas por algún evento que hizo obligatoria la mudanza. A esos ciudadanos, personal autorizado de la institución los está llamando por teléfono, en forma personalizada, para informarles, de viva voz, el nuevo lugar y colegio donde deben sufragar.
Eso está muy bien, y es una manera de ir venciendo la desconfianza generada después de las frustradas votaciones del 16 de febrero. Hay otras iniciativas que no están al alcance de la JCE y que podrían estimular el voto.
De todas formas hay que celebrar las elecciones, y para que sean lo suficientemente concurridas, los partidos deben contribuir con ese propósito, especialmente aquellos que participan en el diálogo.
Deben alcanzar acuerdos constructivos y verificables y dar muestras de que están decididos a respetarlos cuando salgan de las reuniones.
Un comportamiento en esa dirección puede ayudar en el propósito de superar la abulia anidada en muchos ciudadanos después de aquel día.
Cuqui Córdova
Emilio Nicolás Córdova Pereyra (Cuqui Córdova), un verdadero caballero al servicio del bien, se nos fue. Queda su obra, dedicada a la investigación del deporte dominicano, con énfasis en el béisbol.
Trabajador de toda la vida, se dedicó a rescatar la memoria deportiva nacional. Un maestro de la crónica deportiva.
Sus cualidades humanas, su decencia y dedicación, condujeron a múltiples reconocimientos. Condecorado por el gobierno dominicano con la Orden al Mérito Duarte, Sánchez y Mella, en el grado de Oficial; micrófono de oro e inmortal del deporte, como gran propulsor. Fue asimismo elegido presidente del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, responsabilidad que sólo recae sobre los grandes del deporte.
Cuqui Córdova, un ciudadano ejemplar. Nuestra solidaridad con su familia.
