Ante los acontecimientos en Oriente Medio, desatados luego de que Israel y Estados Unidos bombardearan Irán con el cuestionable argumento de un “ataque preventivo”, figura inexistente en el Derecho Internacional, reiteramos nuestra postura de principio: rechazar lo inaceptable de que la fuerza y la guerra, con acciones conscientes, sustituyan a la diplomacia y al mantenimiento de la paz.
Con acciones de este tipo se sientan malos precedentes y pierden vigencia y utilidad entre los Estados las obligaciones recogidas en la Carta de Naciones Unidas y otras normas del Derecho Internacional.
Resulta deplorable que los que en el mundo tienen el poder para decidir estén involucrados, directa o indirectamente, en cada conflicto, y que la pérdida de normas y valores nos encamine hacia un mundo que no esté basado en reglas.
Pesimismo in crescendo, además, precisamente por la degradación que resta preponderancia y convierte en inútiles a organismos, por ejemplo, como el Consejo de Seguridad de la ONU, que ya realizó el sábado su primera reunión que no pudo ir más allá de los discursos.
Quizá pueda servir de consuelo que al menos su secretario general advirtiera de la peligrosidad de una escalada en Oriente Medio, región que en pocas horas ha sido colocada al borde del abismo, una amenaza directa para la paz y la seguridad internacional.
Reconforta igualmente que el papa León XIV continúe con la firme prédica de Francisco contra toda guerra y que la ausencia de paz se esté convirtiendo en uno de los mayores padecimientos de la humanidad. Ayer mismo el santo padre llamó a detener “la espiral de violencia” en Oriente Medio y que se actúe con “responsabilidad moral” frente a la crisis, para evitar que se transforme en una “vorágine irreparable”.
La hora se presenta aciaga, mientras ganan terreno la retórica belicista y el lenguaje desenfadado de gobernantes de países con armas nucleares, con la excusa de que su cuestionable accionar es para hacer que el mundo sea más seguro, lo que no debiera opacar el grito por la paz y la oposición a esta y a todas las guerras.
