El chavo de Magín

Compartir

Mi buen amigo Magín Díaz en un interesante artículo, ahora que tiene más tiempo, se ha dedicado a ver series del Chavo. Yo lo hice de Mario Moreno, Cantinflas y el Chapulín Colorao en la época de la cuarentena para olvidar cuánto debía y cuánto me debían.
Unos en series, otros en películas, era una crítica a las estructuras de la sociedad. Cantinflas le hacía mordaces críticas a la política corrupta de México, en películas como “El profesor y el diputado”, el Chavo en una estructura barrial con los problemas del diario vivir y el Chapulín con su famosa frase “Síganme los buenos,” en cada una de sus series.

En el artículo del economista se refería a las buenas políticas que en medio de la crisis viene aplicando el Banco Central, inyectando recursos en pesos a tasas bajas y evitando una corrida de la tasa de cambio.

Decía que el aumento de precios que reflejaban algunos artículos de la canasta familiar no se debía a especulación, no a inflación, sino a factores internaciones coyunturales.

Más aún, recuerdo en un programa de Miguel Guerrero, antes de las elecciones donde el diputado de Haina, Tulio Jiménez, decía que el partido de gobierno de ese entonces había manejado la crisis alimenticia de forma tan eficiente que no se había registrado ninguna escasez.

Le recordé que no era momento de hacer política, que los productos agrícolas habían sido más que suficientes porque el consumo del turismo estaba casi cero. Que el problema serio lo tendría el gobierno que ganara las elecciones, porque en el 2021 se registraría una escasez debido a la quiebra de muchos productores, sin contar con factores externos que podrían incidir en los precios de estos.

Seguro que Magín Díaz recuerda el teorema de la telaraña, que cuando un producto agrícola abunda, los precios bajan, los productores dejan de sembrarlos, se crea una escasez y de nuevo vuelven a sembrar creando un siclo.

Ese teorema se aplica en casi todo, si lo vemos en el suministro de materias primas cuando los precios están altos, se produce mucho, hasta que la oferta supera la demanda y se crean escaseces artificiales que desequilibran la economía del mundo, como en estos momentos.

Precisamente después de un año de estabilidad de precios, el 2021 arranca con aumentos desmesurados e incluso escases que desgraciadamente repercutirán en los precios de los bienes que manufacturamos los industriales, pero todos por factores externos y coyunturales.

No sé si me atrevo a aplicar el teorema a los barcos y aviones, lo cierto es que debieron parar cuando la rueda de la economía se detuvo para enfrentar el virus que diezmaba la población mundial.

Los aviones, fueron llevados a grandes aeropuertos e incluso a desiertos, pero pronto empezaron arrancar sus turbinas y vender pasajes bien económicos para impulsar el turismo y todas las actividades que dependen del tránsito aéreo.

Las navieras han hecho lo que les ha dado la gana toda la vida, decidieron que era mejor tener menos barcos y aumentar de forma geométrica los fletes, invirtiendo mucho menos en reparaciones, menos personal y cobrarían sumas exorbitantes que los harían más monopolistas y ricos que nunca. Me los imagino, no a los navieros de aquí, el cartel es internacional, reunidos en la cueva de Alibaba y los cuarenta ladrones decir ¿para qué más barcos?, ¿para qué más contenedores? si un flete de China que costaba en enero de 2020 mil quinientos dólares, ahora somos capaces de exprimirlos y que les cueste diez mil dólares cada contenedor.

Pero peor aún, como no hay suficientes contenedores los obligamos a que compren más por el miedo de quedarse sin inventarios, se creará una demanda falsa de materias primas y bienes terminados, que aumentará más sus ganancias, excepto la de economías pequeñas como las nuestras.

Los políticos del patio se frotarán las manos, culparán al nuevo gobierno y a los empresarios de los precios, inclusos algunos con pecho erguido dirán que no es momento de tomar préstamos, olvidando que es en época de vacas gordas que se pagan los préstamos y en momentos como los actuales, como forma de reactivar las economías, todas se endeudan. Por suerte, una estrella brillante les dice en el firmamento que este no es momento de demagogia.

Buscarán la forma de desacreditar al gobierno y al presidente, incluso muchos con más sentido común que algunas bocinas, se prestarán como en el zoológico para hacer payasadas haciéndose simpáticos, buscando les echen maní o simplemente buscando likes.

Que falta nos hace Cantinflas con sus críticas mordaces, el Chapulín diciendo “Síganme los buenos”, el Chavo con las cosas del diario vivir, porque con su humor sano y sensato nos estarían diciendo que hace falta que todos apoyemos las decisiones de un gobierno que está haciendo los esfuerzos de salir de una pandemia y una crisis económica que la generó un virus importado y de la que todos somos responsables en lograr el verdadero cambio.

Mantente informado!

Recibe en tu correo actualizaciones diarias
de las noticias más importantes de la actualidad.

Compartir