El doctor Cantisano Arias, un ser humano útil

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I.- Un médico con sentido social

1.- Me he sentido vivamente motivado a escribir este artículo porque lo hago para exponer sobre una persona que falleció recientemente, y en vida probó ser sensible y ciudadano ejemplar: El doctor Rafael Cantisano Arias.

2.- El doctor Rafael Cantisano Arias puso sus conocimientos de las ciencias médicas al servicio de todo aquel que necesitaba y requería de su capacidad como médico; formó parte de los galenos de Santiago y del país que colocaban por delante la salud del paciente, antes que la mercancía dinero. Para él, el enfermo no era un cliente; no veía en la salud un objeto de comercio.

3.- La inclinación a la medicina por parte del doctor Cantisano fue fruto de su forma de ser; de su humanismo, sensibilidad y solidaridad al servicio de los demás; asistir a los enfermos, ayudar a quienes precisaban de su colaboración y auxiliar a los marginados de la sociedad.

4.- Llegar al mundo de los vivos para hacer las veces de otro; aprovechar el tiempo desempeñando una labor social, empleándose con desprendimiento, solo es posible en aquellos seres humanos aptos para estar donde sea necesaria su presencia. Ese fue el proceder del doctor Cantisano.

5.- La sociedad resulta favorecida cuando cuenta en su seno con mujeres y hombres convenientes. Ellos son los que tienen el don de ser útil, como lo fue el doctor Cantisano Arias, quien probó ser fructífero poniendo su talento y tiempo sin importar la distancia.

6.- El doctor Cantisano puso en práctica el sentido de servir como ente social de bien, lo que demostró estando presente en las actividades donde se precisaba de su concurso, y lo hizo sin esperar recompensa alguna. Nunca procuró reconocimientos por sus buenas acciones, porque actuaba con responsabilidad ciudadana y como profesional de la medicina.

7.- Sentirse comprometido con sus ideas y hacerle honor a su forma de pensar, vincula más a la persona que la firma estampada en un contrato, y la liga más que la palabra dada. El doctor Cantisano supo honrar su proceder con la responsabilidad que le caracterizó, cumpliendo con su deber social que es lo único que eleva a las personas y hace posible calificarlas como distinguidas.

8.- Si la actitud ante la vida define a las mujeres y a los hombres, las actuaciones del doctor Cantisano, y la compostura que exhibió como persona pública, hacen posible considerarlo como un ciudadano favorable y su modo de comportarse sirve para describirlo como el modelo de lo que debe ser el ser humano a tomar como referencia de positiva conducta.

9.- El dinamismo del doctor Cantisano le permitió desarrollar labores comunitarias y sociales, no solamente en Santiago, sino también en otras apartadas comunidades. La Isabela es testigo fiel de lo que fue la entrega del doctor Cantisano, a las causas nobles, su interés en apoyar con acciones. Afanarse, meterse en lugares lejanos de su domicilio restituyendo salud, curando a todo aquel que estuviera afectado, pero también educando por medio de la prédica cultural.

II.- El doctor Cantisano, un ejemplo a seguir

10- Las cualidades estimables de una persona y su valía; la consideración que le da méritos, es el resultado de cómo ha actuado. La valoración y la importancia se unen para dar la identificación de los dignos, estimados y respetados. El mayor homenaje que se llevó para su tumba el doctor Cantisano, fue el recuerdo respetuoso que conserva de su persona lo mejor del pueblo dominicano.

11.- El balance de las actuaciones durante todo el curso de su vida hace posible a los pueblos comprobar el lugar que merece ocupar cada quien, ya sea como eminente, notable, reputado o simple chabacano vulgar. Cada persona se hace merecedora de lo que durante su existencia ha sembrado, de donde resulta que el malvado y perverso no pueden esperar gozar de igual trato exquisito que el decente y honorable.

12.- Establecer la diferencia entre los componentes de la sociedad desde el punto de vista de sus obras y conducta, nos lleva a reconocer a quienes deben ser destacados por determinadas cualidades, y también a individualizar a los que han actuado en disconformidad con el buen actuar.

13. El doctor Cantisano dejó de vivir, pero de lo que fue su paso por el mundo de los vivos quedan las labores que ejecutó; lo que fue su actuar frente a los demás y como se comportó inclinándose reverente ante las normas que rigen los principios éticos y morales, revelando así su acrisolada conducta.

14.- El doctor Rafael Cantisano Arias, un hombre de agradable trato, sumamente cordial, muere siendo afamado por el prestigio bien ganado como reputado médico y ciudadano prestigioso. La práctica de su vida le dio renombre a ese ser que no aspiró a otra cosa que no fuera cumplir en la tierra lo que le mandó hacer su sana conciencia.

15.- La buena opinión que se formó todo que conocía y trató al doctor Cantisano, le dio el prestigio de que disfrutó y el grato recuerdo que dejó, lo que ahora hace resaltar su persona para ponerla como referente de ciudadano con cualidades a ser imitadas y continuadas por las venideras generaciones, para que así el país pueda contar mañana con mujeres y hombres de bien.

16.- Por haber sido el doctor Cantisano, activo, lleno de dinamismo y determinación, además de la buena conducta demostrada, su hoja de vida puede ser tomada como pauta a seguir por los jóvenes de hoy, para que aprendan lo que debe ser el proceder de un ser humano para merecer gozar de la consideración pública por sus diáfanas actuaciones.

17.- El momento actual que vive nuestro país es oportuno para que en las escuelas de medicina, los clubes culturales y de servicios, se exponga sobre lo que fue el accionar como médico y ciudadano del doctor Cantisano. Ante el deterioro que exhibe la sociedad dominicana, conviene distinguir lo bueno de lo malo, destacar lo que sirve de lo que no sirve, señalar lo que hace grande al ser humano de aquello que lo reduce. Hay que evitar darle continuación a la confusión de que en el país todo se dañó, que somos unos sinvergüenzas, arrastrados y degenerados.

18.- De la misma forma que procedemos a sermonear para censurar a los que con su mala vida denigran el medio donde vivimos, también debemos alabar, con sinceridad llenar de elogios, ensalzar a hombres que como el doctor Cantisano, vivió y actuó abrazado al buen obrar, ceñido a las correctas actuaciones.

19.- El actual período de la vida dominicana, cuando muchos desorejados actúan en forma desvergonzada, destacar la idiosincrasia del doctor Rafael Cantisano Arias, es decirle a nuestra juventud que debe comportarse con humildad, sin vanidad ni engreimiento, porque ser modesto da demostración de decencia, de caballerosidad y respetabilidad, que actualmente mucho escasea entre nosotros.

20.- Estimular a que se formen en el país ciudadanos ilustres es invitarles a que retengan como referencia de reciedumbre cívica, comportamiento de buen ciudadano y sociabilidad a los que, como el doctor Cantisano Arias, dan su vida por lo justificable y defendible, que es lo que debe hacer toda persona justa, es decir, actuar conforme a la justicia y la razón.

21.- Reunir condiciones de ecuanimidad, equidad, probidad y rectitud solo es posible en quienes hacen de su accionar el normal cumplimiento del deber sin querer conseguir algo a cambio, ni esperar que la sociedad le aporte nada material. Las labores del doctor Cantisano, quedan como prueba de que se puede pasar por el mundo terrenal sin más pretensiones que hacer lo que va en provecho de la sociedad.

22.- Sin proponérselo, el doctor Cantisano sirve hoy de ejemplo de la medicina con sentido social, la solidaridad y el civismo. En su preocupación por servir puso en peligro su propia vida, como cuando en busca de hacer el bien sufrió un accidente automovilístico que le mantuvo postrado por algún tiempo. Pero el estado de debilidad física no le creó abatimiento, ni le llevó a sentirse hundido anímicamente, porque su deseo de colaborar lo conservó, lo mismo que la energía y el aliciente que le estimulaban a mantenerse enardecido para continuar la misión que se había impuesto de prestar servicios bajo cualquier circunstancia.

23.- La realidad de lo que fue la vida útil del doctor Cantisano sirve para comprobar que para una persona sobresalir y mantener el respeto público, no tiene que acumular recursos económicos, porque descollar con sentido social solo es posible por el aporte desinteresado a la comunidad. La generosidad y nobleza de ánimo están presentes en aquellos que hacen suya la magnanimidad por convicción; con el convencimiento de que al actuar están respondiendo a lo que le dicta su conciencia para voluntariamente ejecutar lo que es fructífero para la mayoría de la población.

24.- Comprometerse actuando acertadamente lleva a las personas a vivir engrandeciendo a la comunidad de la que forma parte, lo que luego para el actor se traduce en honra. De ahí que la dignificación, lo que hace noble al doctor Cantisano, aun después de su partida física, es vivir espiritualmente en el corazón de lo mejor de su país, de aquellos que saben valorar a los honrosos.

25.- La vida ejemplar del doctor Cantisano la compartió con la mujer que le despertó la pasión del amor, la distinguida profesora Teresa Rojas, con quien se vinculó por el lazo del matrimonio durante más de 67 años y de cuya unión resultó una distinguida familia integrada por descendientes, mujeres y hombres, que por su correcto proceder son hoy consecuentes continuadores de su progenitor, y al igual que él gozan del respeto y distinción de lo que todavía sirve en la sociedad dominicana.

26.- Al escribir estas líneas no lo hago por vínculos familiares ni estrecha amistad con el finado doctor Rafael Cantisano Arias, sino porque creo que el país debe conocer su trayectoria como ser humano distinguido, de buen comportamiento y de mucho valor para el pueblo dominicano.

27.- Por último, debo decir que al momento de fallecer el doctor Cantisano, me encontraba en el extranjero, y al conocer la infausta noticia escribí: “Con el fallecimiento del doctor Rafael Cantisano Arias, la humanidad pierde a un gran hombre; un distinguido médico; persona de alta conciencia cívica y sumamente solidaria. Buen padre, entrañable amigo, santiaguero querido y respetado, así será recordado siempre el doctor Cantisano. Seres humanos como el doctor Cantisano Arias, que llegan al mundo para servir, son de las que merecen vivir para siempre”.

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