El Gigante de Yamasá

Camilo Doval, lanzador relevista de los Gigantes de San Francisco.

AEl pasado viernes ganaron su juego número 106, igualando la marca de la franquicia que ostentaban los Gigantes de New York cuando, en 1904, lograron 106 triunfos para liderar la Liga Nacional, seguidos, a 13 juegos de distancia, por los Cachorros de Chicago. Copiando a Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart, “This Time Is Different”. La razón no se debe a que en 1904 los Gigantes jugaban en el Polo Grounds del Alto Manhattan y ahora juegan en el Oracle Park de San Francisco. Los Gigantes, a pesar de haber alcanzado esa cantidad extraordinaria de triunfos, a esa fecha no habían ganado todavía la División Oeste de la Liga Nacional, algo realmente insólito si se tiene en cuenta que los Bravos de Atlanta con 87 triunfos y los Cerveceros de Milwaukee con 95, ya habían ganado el banderín de las divisiones Este y Central de la Liga Nacional, respectivamente. ¿Qué ha pasado? Sencillamente que otro equipo, con el cual los Gigantes han construido la más famosa rivalidad en el béisbol de Grandes Ligas, registraba, al pasado sábado, 105 triunfos.

Los Dodgers de Los Angeles, el acérrimo rival de los Gigantes de San Francisco, han estructurado posiblemente uno de los mejores equipos de béisbol de la historia de las Grandes Ligas. Cuando en la nómina de los Dodgers uno se encuentra con un staff de lanzadores encabezados por Max Scherzer, Clayton Kershaw, Walker Buehler, Julio Urías, David Price y Kenley Jansen, la respiración se detiene. Si luego observa una artillería de bateadores integrada por Max Muncy, Corey Seager, Trea Turner, Justin Turner, Cody Bellinger, Mookie Betts, AJ Pollock, Will Smith, Chris Taylor y Albert Pujols, las palpitaciones se aceleran.

Antes de iniciarse la temporada de 2021, todos los expertos indicaban que la batalla en la División Oeste de la Liga Nacional sería entre los Dodgers y los Padres de San Diego, montados estos últimos sobre los hombros del espectacular dúo conformado por Manny Machado y Fernando Tatis Jr., dos de las superestrellas aportadas por República Dominicana a las Grandes Ligas. Así, por ejemplo, el 29 de marzo Sports illustrated pronosticó que los Dodgers ganarían la División Oeste de la Liga Nacional con record de 101-61, seguidos, a 4 juegos de distancia, por los Padres con record de 97-65. Los Gigantes fueron colocados en un lejano tercer lugar, con record de 79-83 (por debajo de .500), a 16 juegos de los Dodgers. El pasado sábado, la situación mostraba un resultado muy diferente. Los Gigantes con record de 106-55, seguidos a un juego de distancia por los Dodgers (105-56) y los Padres con record de 79-82, a 27 juegos de distancia de los Gigantes. Como se puede comprobar, no solo los economistas son deficientes haciendo pronósticos.

La batalla ha sido sin tregua. Es la quinta vez en la historia divisional de las Grandes Ligas que dos equipos terminan con más de 100 triunfos en su división. Sucedió en 1980 con los Yankees (103) y Orioles (100); en 1993 con los Bravos (104) y Gigantes (103); en 2001, con los Marineros (116) y Atléticos (102); y en 2018 con los Medias Rojas (108) y Yankees (100). Ayer domingo, la batalla por el banderín de la División Oeste de la Liga Nacional concluyó con el triunfo de los Gigantes sobre los Padres de San Diego en el último día de la temporada. Con 107 triunfos, los Gigantes de 2021 han establecido el nuevo record de triunfos de la franquicia en una temporada. Los Dodgers, a pesar de haber superado la proyección de 101 triunfos que le otorgó Sports Illustrated al registrar 106, tendrán que batirse con los Cardenales de San Luis en un juego de muerte súbita: el que pierde, es dado de baja para los playoffs.

Los Gigantes han sido la gran sorpresa de este año. A pesar de que ninguno de sus jugadores ha llegado a 30 jonrones, los Gigantes encabezaron la Liga Nacional, con 241. A pesar de las continuas visitas de Evan Longoria, Brandon Belt y Johnny Cueto a la lista de incapacitados por lesiones, una manada de jóvenes jugadores liderados por Mike Yastrzemski, LaMonte Wade Jr., Steven Duggar, Tommy La Stella, Donovan Solano, Austin Slater y Alex Dickerson, se aliaron a los veteranos Buster Posey, Brandon Crawford y el ex-Cachorro Kris Bryant para que los Gigantes registrasen el mejor record de ganados y perdidos de la historia de la franquicia. No habrían podido hacerlo sin el aporte de un staff de lanzadores que ha logrado registrar la segunda efectividad más baja de las Grandes Ligas en el 2021 (3.24), superada únicamente por la de los Dodgers (3.01), y ha otorgado el menor número de bases por bolas en la temporada (414). Kevin Gausman, Logan Webb, Alex Wood, Anthony DeSclafani y Johnny Cueto, este último cuando no se encontraba en la lista de incapacitados, han tenido un desempeño envidiable. A esto hay que sumar el apoyo de un equipo de relevistas liderado por el veterano Jake McGee, el lanzador de submarino Tyler Rogers, y los relevistas intermedios José Alvarez, Jarlin García, Dominic Leone y Zack Littell.

He dejado de mencionar, a propósito, un relevista que, con su espectacular desempeño, ha logrado que los fanáticos y el manager de los Gigantes, Gabe Kapler, no hayan tenido que lamentar la estadía de 19 días en la lista de incapacitados del cerrador Jake McGee. Como tituló el Mercury News, su “actuación en los últimos tiempos significa que no es fácil que Jake McGee regrese al papel de cerrador”. Este joven de 6’ 2” y 185 libras, nació el 4 de julio de 1997 en Yamasá, provincia de Monte Plata, República Dominicana. Entre septiembre y lo que va de octubre, ha lanzado 14.1 entradas, no ha permitido carreras, para una efectividad de 0.00; ha ponchado 20 bateadores y ha sido el salvador de las últimas tres victorias de los Gigantes. Es dueño de una recta explosiva que viaja entre 99 y 104.5 millas por hora y un “slider” con una velocidad que oscila entre 83 y 92 millas por hora. Sus compañeros lo llaman “Iceman”, hombre de hielo. No comprenden cómo un joven de apenas 24 años, mantiene una calma casi absoluta cuando asume el papel de lanzador salvador de un juego cerrado o uno de esos “torture game” a los que los Gigantes nos tienen ya acostumbrados. Anoten su nombre, pues este joven dominicano tiene las condiciones de convertirse en uno de los pilares de los Gigantes en los playoffs que se inician esta semana y quien sabe, en la Serie Mundial. Se trata de Camilo Doval. Si su brazo se mantiene sano, los Gigantes podrían estar ante la presencia de su principal lanzador cerrador de esta década. Hace 60 años, los Gigantes disfrutaron durante 14 años del espectacular desempeño de Juan Marichal, el Monstruo de la Laguna Verde. Si Dios lo permite, lo sucedido a finales de la temporada de 2021, podría ser el inicio de una década fructífera y excitante para el Gigante de Yamasá y, claro, un orgullo para todos los dominicanos que seguimos el béisbol de Grandes Ligas.

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