El Santo Domingo romántico, de antes: La Mella (2)

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La Avenida Mella, por décadas la arteria comercial más grande del Santo Domingo romántico, fue llamada en el tiempo colonial, Calle del Muro; unía dos fortalezas: la de la Concepción y el Fuerte San Lázaro. Se le nombró también: Camino de Galindo. 4 siglos más tarde se designa con el nombre de Capotillo y en 1934 con el del patricio Matías Ramón Mella. Iniciaba en el desaparecido puente Ulises Heureaux, estructura de acero levadiza, con piso de madera, que permitía el paso de embarcaciones con mástiles altos. Terminaba en la calle José Dolores Alfonseca, más tarde llamada 30 de Marzo, que aún conserva. Fue esta importante arteria comercial, el lugar de concentración de infinidad de emigrantes españoles, judíos, chinos, libaneses, árabes, sirios y de otras nacionalidades, que llegaron al país a fines del 1800 e inicios del 1900, dando vida a ese populoso comercio durante su esplendor. La clínica sobre la tienda Guerrero y Mieses era la del Dr. Luis Franco. Había una estación de gasolina que operaba en una casa donde estaba la unidad de expendio. Varias farmacias existieron en la vía, además de la Farmacia Mella: Landestoy, Abelardo, San José igual que otras tantas ferreterías: La Americana, El Marino, La Artística y Cobián, cada una con sus especialidades. En esta bullanguera y dinámica arteria, hubo lugares emblemáticos, además de los cines mencionados en el artículo anterior. La sastrería Milito Sello de Oro, la Casa Zaglul, Radio Hig, emisora puntera del dial en esos años; la tienda El Gallo, con su matriz en Santiago y de particular surtido, quizás por encima de la media de los años 50tas. Vidrios y Espejos Pajarito, que pariría a Talleres Alce, a tono con un país que crecía de manera explosiva. La Fuentecita, La Norma, Calzados Rothen, La Sirena, J Terc, venta de elementos mecánicos y motores eléctricos, alternando con lo relacionado con el juego de billar. En la esquina con José Trujillo Valdez, hoy Duarte, El Trocadero, centro de diversión y lugar de encuentro de intelectuales mas punto de expendio de cervezas y bebidas diversas. La Nación, periódico que junto a El Caribe, situado en El Conde, difundían la posición oficial del régimen de Trujillo. Utilizaba una sirena, similar a la de los bomberos, que daba cuenta de noticias de importancia, nacionales y extranjeras, con un código de repeticiones y que dio lugar al nombre de la tienda que le quedaba al lado, La Sirena, del hoy exitoso Grupo Ramos. Ingeniosamente, más adelante, utilizó el nombre para identificarse con el ser místico de mitad mujer y mitad pez, como símbolo. El espacio tras pasar la Duarte, de menos actividad comercial, como si esta intersección partiera la Mella en dos, era lugar para dos de las ferreterías mencionadas y para La Regia y Mella y Honorio González, especializados en colchones.

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