En este año, la Escuela Nacional de Locución Profesor Otto Rivera celebra seis décadas de compromiso con la formación de profesionales en el ámbito de la comunicación y la locución. Esta institución ha sido un pilar fundamental en la educación de quienes han decidido dedicarse a la voz, la radio y la televisión, y contribuyó de manera significativa al desarrollo de la cultura y la información en nuestro país. Recuerdo aquel día que decidí ingresar, cuando era aún una estudiante de comunicación. Tenía claro que era importante y complementaba mis estudios hacer este curso que me acreditaría como locutora. Disfruté del exquisito profesor Juan Nova Ramírez y de muchos otros veteranos locutores, cada sábado era una cita con el conocimiento. Me encantaba que llegara ese día.
Hoy miro atrás y veo un legado que trasciende en el tiempo, formado con calidad, pasión, entrega y sobre todo el compromiso con la palabra hablada. Esta fecha ha permitido que la Escuela Nacional de Locución reconozca a egresados sobresalientes en una ceremonia que se llevó a cabo en el Hotel Intercontinental y que reunió a un selecto grupo de locutores y dominicanos comprometidos desde diferentes áreas. Fue una noche especial, ver al magistrado Román Jáquez, a Fernando Casado, Novel Alfonso, Jochy Santos, Osvaldo Cepeda y Cepeda, Rubén Darío Aponte, Diulka Pérez y muchos otros locutores que de igual manera han trascendido a través del tiempo es el mejor y más hermoso testimonio de entregada.
Me siento orgullosa de ser egresada de esta institución que afianzó en mí el compromiso de hablar bien en público y de hacer un buen uso de la palabra. Allí nos sentimos familia, con Marisol viuda de Rivera que nos recibía y el veterano maestro de la palabra Carlos Cepeda Suriel como director. No se puede pedir más.
La escuela no solo ha formado locutores; ha cultivado líderes, pensadores críticos y defensores de la verdad. En un mundo donde la desinformación puede proliferar, es esencial contar con profesionales capacitados que no solo sean hábiles en su técnica, sino que también comprendan la responsabilidad que conlleva su labor.
Así, que en este 60 aniversario, rendimos homenaje a todos los que han pasado por sus aulas, a los que han dejado su huella y a los que seguirán llegando, con la esperanza de que la Escuela Nacional de Locución siga siendo un bastión de la excelencia en la formación de comunicadores por otros 60 años más.
