Felicidades, presidente Medina

El próximo miércoles, el presidente Danilo Medina cumple cinco años de haber tomado las riendas del Estado dominicano, sumados los cuatro años de su pasada gestión, un tiempo del que se pueden decir tantas cosas que este espacio seguro resultaría insuficiente para hacer un balance justo y objetivo.

Lo que inició con una idea se ha convertido en este lapso en una significativa e innegable contribución de este dirigente peledeísta al proyecto de Estado-Nación que soñó nuestro patricio Juan Pablo Duarte.

Los críticos verán este planteamiento como un símil exagerado o fuera de lugar. Y es comprensible que así sea, pues la democracia se nutre de la disidencia, aunque muchas veces se abuse de este principio para denostar y esgrimir argumentos orientados a dañar el trabajo fecundo de los buenos dominicanos.

Danilo Medina tiene una de las particularidades que más valoro en un estadista, y que me recuerda el estilo característico de gobernar del presidente Joaquín Balaguer. Y es que sabe colocarse en el espacio que le corresponde para seguir imperturbable su plan de gobierno, sabiendo reconocer el derecho multisectorial de demandarle, recriminarle y exigirle cuentas.

Esta conducta le ha posibilitado a Danilo avanzar considerablemente en la ruta de un plan de acción diseñado para gobernar al servicio de los mejores intereses de nuestro país, sin perder de vista que su misión básica es rescatar la dignidad de aquellos ciudadanos que aspiran y merecen rebasar sus desafortunadas condiciones de vida.

En esos sectores, compuestos por obreros, amas de casa, campesinos, jóvenes y estudiantes nacidos en hogares pobres, es donde el presidente ha dejado su impronta en estos cinco años, y de seguro en el tiempo que le resta a su segundo mandato.

De igual manera, empresarios, la clase media, profesionales e intelectuales valoran el esfuerzo de un gobernante consciente de que la deuda social acumulada durante décadas no es posible revertirla en una ni dos gestiones de Gobierno. Es prácticamente imposible.

Sin embargo, las inversiones realizadas en ámbitos tan vitales para el desarrollo de un pueblo, como salud, educación y seguridad social, para sólo citar algunos aspectos, son pruebas tangibles de la voluntad expresada por el presidente Medina de gobernar con la mirada puesta en el bienestar de la gente.

Pero, como bien reflexionó Danilo hace poco, su trabajo no persigue resultados a corto plazo. En su momento, su obra de gobierno germinará y dejará ver sus frutos. Felicidades, señor presidente. Siga hacia delante, todavía queda mucho por hacer.

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