La peculiar Semana Santa que nos tocó vivir

Ayer domingo 12 de abril terminó la insólita Semana Mayor 2020, como experiencia única, de profundos anhelos del “nunca jamás”. Los muros de nuestros hogares, transformados en paredes de nuestros propias prisiones, limitan sensiblemente ambientes y movimientos, poniendo a prueba la sensatez y el íntimo convencimiento de lo “clínicamente correcto”. El aislamiento, el temor, la pena, la incertidumbre y la desesperanza son ánimos comunes que afectan paz interior y equilibrios intimos. Procesiones, actos religiosos y tradiciones multitudinarias reducidos a simples ejercicios personales de nulo contacto social, como “sacrificio” precautorio. Cero “bulto” político con con actos de evidente insinceridad. El Domingo de Ramos conmemora la entrada “triunfal” de Jesús de Nazaret a Jerusalén, como Principe de Paz, sobre un burrito, marcando el inicio de su pasión. Lunes: expulsa los mercaderes del templo, simbólica acción de marcada actualidad. El martes en su preparación identifica a Judas, el hijo de Simón el Iscariote, como quien lo entregará y le dice a Pedro que antes de que salga el sol, en su dia, lo negará 3 veces. El miércoles termina la cuaresma y fue el día en que el Sanedrín (Consejo nacional y religioso de los judíos por 4 siglos) se reúne con Judas y acuerdan el pago de las 30 monedas. El jueves, inicio del Triduo Pascual (pasión, muerte y resurrección de Cristo) celebrando la eucaristía de la Última Cena y el lavatorio de los pies, cargado del simbolismo de la humildad extrema; la oración del Huerto de los Olivos, la traición de Judas y el apresamiento del mártir. La cena consistía, según la tradición judía, en un cordero del año, con cuya sangre se regaba la puerta para evitar que el Ángel Exterminador matase al primogénito de la casa. El viernes, que al igual que el sábado, no se celebra misa, se conmemora el “Juicio” a Jesús y su entrega a los judíos para ser crucificado, mecanismo de ejecución Romana para “delitos mayores” y para disuadir con muerte sufrida y lenta. Expira a las 3 de la tarde y se recogen sus últimas 7 palabras, que en si son sus últimas 7 frases: Mateo y Marcos mencionan 1; Lucas relata 3 y Juan recoge las 3 restantes. El sábado, día de luto y silencio, la vigilia, el tiempo en el sepulcro y su “bajada a los infiernos”. Hasta 1955 se llamaba Sábado de Gloria, cuando el Papa Pío XII lo decretó, por asunto de prolongado ayuno preparatorio. En mi infancia se “repicaba Gloria” a las 10 am y se quemaba el Judas de Mon Saviñon Lluberes. El Domingo la Resurrección del Jesús crucificado, muerto y resucitado. La Pascua, también llamada Pascua de Resurrección, Pascua Florida, Domingo de Pascua, Domingo de Resurrección o Domingo de Gloria constituye el eje del Cristianismo. La Pascua o Pésaj, en hebreo, tiene su origen en la celebración judía del Éxodo desde Egipto a la tierra prometida, más de 1500 años antes de Cristo. Felices los creyentes…

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