En la campaña presidencial de Bill Clinton en 1992, en Estados Unidos, se popularizó la frase: it’s the economy, stupid (es la economía estúpido), es la definición en una frase del impacto que tiene la economía en las decisiones políticas, especialmente en el voto popular. Los sectores que influyen en las decisiones electorales, también se inclinan en función de sus intereses económicos.
Sin embargo, en la historia electoral de la República Dominicana, no siempre ocurre así. Si esa vinculación fuera tan literal, el PRM no hubiese ganado las elecciones de 2024 y el PLD hubiese retenido el poder en 2020.
El primer periodo de gobierno del PRM tiene el peor balance para el crecimiento económico de las últimas tres décadas y en cinco años que lleva gobernando, el promedio de crecimiento de la economía ha sido 3.4%.
En función del efecto político que debe tener la economía en la decisión del voto, el PRM debió perder el poder, pero ocurrió lo contrario, amplió los espacios que tenía y se consagró como la organización que más poder ha acumulado en la historia democrática del país.
Al contrario, en los gobiernos de Danilo Medina, entre 2015-2019, la economía creció, en promedio, 5.8%.
Si solo el factor económico determinara el resultado electoral, el PLD hubiese retenido el poder en 2020, pero fue lo contrario, perdió el control de todos los espacios de poder que se deciden mediante el voto, Presidencia, Congreso y Municipalidad.
De hecho, en las pasadas elecciones la narrativa de la oposición, especialmente la FP, se basó en observar el comportamiento de los electores en otros países y como, efectivamente la mayoría de los gobiernos salieron del poder, se pronosticó que aquí ocurriría lo mismo. No fue así.
Las proyecciones de crecimiento de la economía para este año no son las mejores, por tanto, si la teoría del efecto en el voto de la situación económica, entonces se debe asumir que el PRM perdería las elecciones de 2028. Sin embargo, la historia dice que no es una sentencia de muerte en las urnas.
