Disfrutamos un respiro de nuestra canícula, finalmente. Con los últimos meses del año el intenso calor cede espacio a temperaturas algo más frescas y agradables, particularmente en noches y madrugadas. Este cambio, aunque ahora mucho más breve que antes debido al calentamiento planetario, transforma la rutina y el ánimo de la población. El aire menos sofocante invita a actividades al aire libre y disfrute de la ciudad sin la carga del implacable sol caribeño. El bienestar físico mejora, pues el cuerpo descansa de la fatiga del calor constante, y la mente se siente más ligera, menos agobiada. Estos días frescos son regalo que fortalece la salud, la convivencia y el ánimo colectivo.
