Nueva York y los inmigrantes de RD (1 de 2)

Durante 17 días disfruté en la ciudad de Nueva York de unas merecidas vacaciones. Mi estancia vacacional en La Gran Manzana fue placentera, como siempre cada vez que la visito.

A mi regreso a Santo Domingo, prácticamente por obligación, tenía que exponer -a través de esta columna y en dos entregas- algunas de mis vivencias en NY, pero, además, referirme -de manera puntual y sin dejar al aire ni un importante detalle- a la realidad de los inmigrantes dominicanos en la llamada “Babel de Hierro”

Hago notar, como ya lo he precisado en otros trabajos, que debemos tener bien claro que Nueva York es la ciudad, fuera de República Dominicana, donde más criollos habitan y que, por consiguiente, están facultados para ejercer el derecho al sufragio en las venideras elecciones presidenciales y municipales pautadas para mayo del 2028. Pero este tema, tan interesante, lo analizaré en otros artículos.

Como lo he subrayado en otros trabajos referentes a la diáspora domiicana, es interminable la lista de ciudadanos quisqueyanos residentes en Estados Unidos que acaricia el éxito… que por su capacidad y entrega al trabajo honesto han logrado alcanzar sus metas y algo más.

Leamos las siguientes líneas, que rayan en lo negativo: Cuando se publica en los medios noticiosos -especialmente en los periódicos impresos y digitales- que un dominicano ha sido apresado por cometer un crimen o que fue descubierto traficando con drogas narcóticas, algunos quieren “sepultar” a la comunidad criolla.

Es decir, que cuando un inmigrante dominicano es apresado, porque ha cometido algún delito, la negativa noticia es utilizada para desacreditar a toda nuestra comunidad. Entonces “pagan justos por pecadores” al tiempo de que el acontecimiento hace ruido en toda la prensa nacional.

Pero resulta que el 95 por ciento de los dominicanos residentes especialmente en la ciudad de Nueva York tiene un comportamiento ejemplar. ¡Es una verdad palmaria!

Son cientos de miles los criollos que han llegado a Estados Unidos en busca del llamadlo “Sueño Americano”.

Dejemos la excepción a un lado, que la constituyen los criollos con mala conducta, y elogiemos a los quisqueyanos que llegaron a la tierra del Tío Sam con el anhelado objetivo ver cristalizados sus proyectos.
En un encuentro durante mi visita a Nueva York y en el que participé junto a los colegas (dominicanos con ciudadanía estadounidense) José Alduey Sierra, Manuel Ruiz y Fernando Aquino, llegamos a esta conclusión: “La diáspora dominicana en Estados Unidos es digna, trabajadora, honesta y siempre con el pensamiento en su patria”.
Continuará…

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