Periodismo de ahora y la verdad noticiosa (4)

Lo ratifico: Las redes sociales y algunos diarios digitales confunden a la gente al ofrecer noticias basura (fake news en inglés) lo que contrasta con el ejercicio del periodismo profesional.

Una pregunta obligada: ¿cómo podemos evitar que esta práctica negativa continúe registrándose en República Dominicana?
En 1983 (30 de junio), tras largas jornadas de lucha, se logró un gran propósito: El nacimiento -mediante la ley 148, derogada por la ley 10-91- del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP).

A lo largo de su historia, diferentes presidentes del CDP han tratado de que el oficio del periodismo tenga un “comportamiento” reglamentado por sus naturales normativas, que no sea contaminado por individuos improvisados, que por su condición de “enganchados” a periodistas no realizan el trabajo adecuado que está diseñado para el ejercicio del periodismo profesional.

De manera que a 38 años de llegar al país el ejercicio del periodismo colegiado -mediante ley- el CDP no ha podido frenar la práctica del periodismo (¿?) que se observa con frecuencia (y nos tiene hasta el hartazgo) en supuestos “medios de comunicación”. ¡Es un mal que distorsiona la verdad informativa!

La publicación de estas consideraciones tienen -eso creo- coincidencia con lo que la semana pasada, en una interesante conferencia dictada en la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), expuso el afamado periodista español Juan Luis Cebrián, exdirector del prestigioso periódico El País de España.

Entre otros importantes criterios teóricos, Cebrián postuló: “El periodismo profesional tiene unas normas muy sencillas. Hay que estudiar, comprobar los datos, contrastar la información con todas las fuentes y consultar a todos los involucrados. En la actualidad hay muchas redes sociales que se unen y siguen publicando noticias basura”.

Respecto al periodismo que se ejerce en estos tiempos, fortalecido por el imparable avance tecnológico -y que se resalta por la magia de la Internet- debemos estar siempre vigilantes.
En concreto: todo periodista debe conocer que la objetividad es la clave de la noticia. Al momento de escribir una nota, o una sencilla crónica, el redactor no debe dejar ningún detalle.

En esa misma perspectiva hay que ponerles freno, por el medio que sea, a quienes ejercen un periodismo diezmado y violador de todos los postulados de nuestra profesión. Un oficio, por demás, de trascendencias universales y míticas.

Para ese grupo de “periodistas”, además de irrespetar todas las normativas, lo que realmente vale es el factor económico... ¡su misión es hacer dinero y que la ética y los principios se vayan por la borda!

Continuará.

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