Cuidar la paz por encima de la imagen es algo que ya es hora de aprender, porque no es solo amor propio, es quien estas siendo en función de tu propósito de vida, se trata de priorizar lo valioso sobre lo importante. Justo cuando los valores decaen, no podemos darnos el lujo de ser arrastrados. Por ello, entiende que no tienes que reaccionar a toda provocación, que piensen lo que quieran, hay un Dios que pone todas las cosas en su lugar, cada peón en su caja, cada oveja con su pareja y cada payaso en su circo.
Otra cosa, tus límites cuentan cuando los respetas, y tienes derecho de retirarte a reinventarte sin culpa, porque un gran futuro depende de un presente inteligente y de creer sus promesas diligentemente. La verdadera paz se construye, no se finge.
