Una de las razones por las que sentimos que cierta gente que nos rodea no nos gusta, nos arruinan la convivencia y las queremos lejos de nuestra vida, es porque han sido colocadas divinamente allí, ya que Dios tiene un propósito con nosotros que no puede ser perturbado. Para ser cristianos reales, necesitamos practicar el dominio propio, la paciencia, la benignidad, la fe, etc. justo con ellos! No las buscamos, no son lo que queremos, tampoco podemos deshacernos de ellas, están allí porque serán usadas por Dios para que podamos convertirnos en lo que debemos llegar a ser, ya que nuestros caminos no son sus caminos ni nuestros pensamientos sus pensamientos, entonces que no te extrañen sus métodos, porque el que conoce nuestro principio y fin acomoda todo para llegar a ser “el centro”.
