Con sobradas razones se dice que el campeón fue novato, pero también el chef, el piloto, el premio Nobel, el sabio, el cirujano, el transportista, el banquero… Todos sabemos que somos el resultado de un proceso, somos como la oruga que no sabía nada de tener alas, o altas y bajas, “solo bajas”. ¿Quién se habría montado contigo en tu primer día de piloto?, o ¿se dejaría operar si supiera que tu corazón o tu vesícula era su primera vez? ¿Cuánto vale el que cree en ti cuando nadie sabe que serás mariposa? David no parecía rey, ni Esther reina, Jesús no parecía un Mesías y muchos héroes, actores, deportistas famosos o presidentes nunca lo parecieron. Pero si tus alas fueron hechas en el cielo nunca será tarde para elevarte ni mucho menos será una opción rendirte.
