Generalmente la decisión de cambiar o mejorar, no caerá muy bien en lo profundo de tus círculos cercanos aunque saluden tu iniciativa. ¿La razón? Porque confronta, vibra fuerte en la conciencia cuando de repente se entiende que vas por todo y reconocen que ellos también podrían pero no han querido. No te sorprendas ni te desanimes porque aunque no buscaste su aprobación, contabas con su entusiasmo, ellos pueden querer tu bien pero lo que comenzaste a construir les hace mirar “algo de su realidad” que prefieren evadir. El Señor le dijo a Josué “esfuérzate y se valiente” pero esa instrucción era para agradar a su Dios, no a la gente. La disciplina es el camino que todos conocen y el precio que pocos pagan, entonces olvídate de negociar con la voluntad humana, trabaja en obedecer a Dios y triunfa.
