Sin titubear

Todos hemos estado esperando en la fila por un turno que no queremos que llegue porque nos aterra ser atendidos, juzgados o curados primero. Desde niña me pasaba cuando tenía que explicar clases o defenderme de mis hermanos. Cuando creemos que tenemos todas la de perder eso es una tortura. Pero con Dios es completamente diferente, Él es paciente, misericordioso, amplio y perdonador y mientras más rápido te arrepientes de tu parte, mejor… El arrepentimiento debe ser algo de cada día, la introspección por igual, debe ser como bañarse. Y no hay que esperar que otro se bañe para limpiarse. Ser ejemplo en materia de reconocer y cambiar lo necesario es signo de madurez. Si en un conflicto te toca ceder, perdonar o pedir perdón, no titubees, aprovecha tu turno.

Posted in Opiniones, Rosas para el alma

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