La política dominicana parece marcada por un pacto tácito entre el expresidente Fernández y el presidente Abinader. Fernández, tras dividir al PLD, obtuvo la segunda mayoría en el Congreso gracias a la maniobra de Abinader, que además facilitó el triunfo de Omar Fernández en el Senado. El silencio de Leonel frente a estos movimientos resulta revelador: no cuestiona, no denuncia, ni habla de narcos, ni de Venezuela, ni de la embajadora, simplemente guarda distancia. Este mutuo entendimiento, refleja la dinámica de poder que trasciende partidos y evidencia cómo las alianzas estratégicas moldean el rumbo institucional. En este escenario, la oposición se fragmenta y el oficialismo asegura gobernabilidad con acuerdos no declarados.
