Y el hijo y el papá. Tenemos dos presidentes que quieren que sus hijos sean presidentes. Carolina fijó su posición sobre el tema haitiano en el que se desmarca de su padre que favorece la regularización de haitianos para las labores de construcción y el campo. Lo que me hace sentir muy bien porque defendió que la política migratoria del país no responde al “capricho ni a la improvisación”, sino que es un derecho legítimo del Estado. Mientras, Omar sigue trabajando en el Congreso dejando buena imagen hasta el punto de que hay personas que lo prefieren para el 2028 y no al papá. Omar y Carolina ya hablaron sobre Haití, ahora que sigan los demás.
