Haití cerró un contrato por diez años con Erik Prince, para desplegar cientos de combatientes y recuperar las carreteras bajo control de bandas armadas, además, asumir funciones de recaudación fiscal en la frontera. Por lo tanto, el Estado dominicano tendrá que hacer negocios con “mercenarios”, mientras, Laurent Saint-Cyr, presidente del consejo de transición, se mantiene en silencio a pesar de que le llueven las críticas. La contratación de empresas privadas sin fortalecer a las fuerzas nacionales no ha funcionado en ningún lado. Ya veremos cómo se aislará más a la policía haitiana, se debilitará la misión keniana y lloverán las denuncias de abusos y de pérdida total de legitimidad estatal haitiana.
