En estos días la prensa internacional ha destacado la situación del príncipe Andrés, a quien se le retiraron sus títulos tras sospechas de mala conducta. La gravedad llevó al rey Carlos III a emitir un comunicado que ilustra cómo el liderazgo británico maneja escándalos sin juicios previos, y deja actuar a la justicia. Esto contrasta con el mensaje de Abinader, quien afirmó no tener “cómplices” y advirtió que en su gobierno no habrá impunidad. Aunque su postura parece firme, implica un juicio anticipado. Mientras, Carlos III, ante sospechas sobre su propio hermano, se limitó a decir: “La ley debe seguir su curso”, evitar adjetivos y respetar la autonomía judicial.
