Elisa es una muchacha tranquila, buena estudiante y obediente, la menor de 5 hermanos y la única niña; cumple con sus tareas y saca excelentes calificaciones. Desde que sale del liceo, llega directamente a su casa para ayudar a su mamá en los quehaceres, mientras los demás llegan de trabajar. Siempre es el mismo ritual, los hombres van directo donde la comida está puesta y del resto, se ocupan las mujeres.
José es un joven intrépido e inquieto, flojo en los estudios, pero habilidoso en buscarse la vida, hijo de madre soltera a quien su padre abandonó siendo pequeño. Es quien sostiene la casa y el que manda en ella, todos se someten a sus órdenes y prácticamente ocupa el lugar que su papá dejó. Se ha fijado en Elisa cuando va camino a sus clases, siente que es la indicada porque es sumisa y sabrá atenderlo como debe ser. Enamorarla ha sido fácil y no ha costado convencerla, está tan acostumbrada a darse tanto a los demás, que se conforma con muy poco.
Después de un noviazgo fugaz, él decide que vivan juntos y ella deja sus estudios para dedicarse solo a él y formar su propia familia. Al final, ha sido solo un cambio de escenario, de atender a su padre y hermanos, a consagrarse en cuerpo y alma solo a José. Cuando a este no le va bien y el día ha estado flojo, regresa furioso y se descarga con ella, la agrede y ella no se atreve a quejarse, que por algo es su mujer y la mantiene. Como sus ataques son cada vez más frecuentes, ha aprendido a servirle la comida, callarse y esconderse para no provocarlo, sin embargo, a veces la corretea hasta alcanzarla, sobre todo, si llega borracho.
Cuando nacen los hijos, la situación empeora porque los gastos aumentan y los ingresos no alcanzan, entonces, la golpea constantemente para descargar su frustración, aunque no tanto para que siga sirviéndole como siempre. Elisa ya está desesperada, una amiga del barrio le recomienda dirigirse a las autoridades, pero le preocupa que el marido se entere y deje a sus hijos huérfanos. No cuenta con nadie, ni tiene a dónde ir, su mamá solo le aconseja que aguante, que algún día él se cansará.
Una mañana en que no soporta más maltratos se levanta con el valor de poner la denuncia, pero de camino se entera de que a una que lo hizo, el ex la ejecutó saliendo de allí. Entonces, vuelve sobre sus pasos, respira hondo, cierra los ojos y pide al Todopoderoso que la proteja porque en la tierra parece que nadie podrá hacerlo.
