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El líder supremo de Irán Ayatollah Khamenei acusó a los “enemigos” de su régimen de promover las recientes protestas sociales, provocadas por la fuerte inflación que golpea a la economía mundial, acompañada de una carestía y escasez de alimentos. En las redes hay fotos recientes de bien abastecidos supermercados en Teherán. Sin embargo, dada la carestía de los productos, los compradores tienen dificultad para comprarlos. Siendo así, las clases medias, trabajadoras y los pensionistas verán su nivel de vida hundirse. Podríamos estar, pues, en la antesala de una oleada internacional de protestas sociales, que podrían provocar una seria inestabilidad política. En el caso de Irán agravado, porque el régimen no había previsto esta crisis internacional, causa por la cual Khamenei se vio obligado a sacar la espada para combatir al “enemigo”, y desviar la atención de su verdadero problema: la falta de inversión en la agricultura para garantizar el abastecimiento de alimentos a su población, pues, por el contrario, en las últimas décadas, el gobierno iraní optó por desarrollar un programa balístico y de energía nuclear, con el objetivo de impulsar sus ambiciones geopolíticas.

Las visitas al presidente Vladimir Putin en el Kremlin son actos minuciosamente organizados, donde nada se deja al azar. Así, hemos visto al hombre fuerte del Kremlin sentado en la punta de una mesa descomunal, mientras sus interlocutores estaban sentados en el otro extremo. Empero, hace unos días, durante la visita de Macky Sall, jefe de estado de Senegal y presidente de turno de la Unión Africana el escenario cambió. En la foto oficial aparecen el presidente ruso y su visitante sentados en unas sillas bastante modestas, separadas por una pequeña mesa. Si antes había distancia, ahora había cercanía. Esto debido a la gravedad de los asuntos a ser discutidos, y de la decisión de evitar cualquier gesto que pudiera humillar a los dignatarios africanos, para no agravar la situación, pues el presidente Sall tenía la encomienda de advertir, a nombre de la Unión Africana y sus 1,379,000,000 habitantes, de la posibilidad de que una hambruna se desate en África, como consecuencia de la guerra de Ucrania, el bloqueo ruso a las exportaciones de cereales ucranianos, y los desorbitados precios de la energía que está siendo utilizada como arma política y que alimenta la inflación mundial, que empobrece a miles de millones de personas.

El problema que tratamos podría afectarnos, por lo que los dominicanos podríamos enfrentar una tormenta perfecta: la agencia francesa de noticias ha advertido que “la economía haitiana, frágil por el crimen incesante y la inestabilidad política, parece estar a punto de colapsar, mientras la guerra en Ucrania hace que los precios del combustible se disparen.” Cerremos filas ante una crisis de la que no somos responsables.

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