República Dominicana podría aprovechar que cultiva 1.2 millones de tareas del cereal; Colombia-Uruguay ensayan

Los experimentos –algunos de ellos con excelentes resultados- que buscan usar la cáscara de arroz para la industria de la construcción, incluyendo viviendas, siguen avanzando en distintos países, como Colombia y Uruguay. República Dominicana, que es un productor neto del cereal, podría tener una ventana de negocios por esa vía.

El sector arrocero dominicano dispone este año, por ejemplo, de un millón 200 mil tareas para cultivos de arroz de distintas variedades, las cuales están produciendo 12 millones de quintales anuales. Habrá bastante cáscara, una vez el arroz cosechado sea procesado en los molinos. Sin embargo, a pesar de que se trata de una cantidad importante, de acuerdo con testimonios de productores como César Espaillat, expresidente de la Federación de Productores de Arroz (Fenarroz), prácticamente sobra poca cáscara o se desperdicia casi nada, una vez se muele en los molinos toda la cosecha, porque es muy demandada para usarla como “piso”, por parte de los granjeros de pollos y gallinas. A partir de ahí (de ese uso en las granjas) esa paja del arroz, que se ha ido mezclando con materia fecal de las aves, pasa entonces a convertirse en gallinaza, un material que tiene varios usos, entre ellos como abono para las propias plantaciones arroceras y otros cultivos, como musáceas (plátanos y guineos).

La cáscara de arroz también tiene un uso adicional y distinto en los molinos o factorías (término muy usado entre la clase productora del cereal). Se usa para procesos de secado en los hornos, como sustituto del combustible, que solían usar algunos en el pasado para esos fines.

De acuerdo con datos ofrecidos a elCaribe, por una persona ligada a la producción y molienda arrocera, que prefiere no se cite su nombre, “en República Dominicana hay una empresa que comenzó a trabajar con la materia prima citada, pero el hecho de que entrara en pausa, se debió posiblemente a que los industriales del cemento mostraron poco interés en la cascarilla del arroz”. “Es posible que no hayan visto eso como un negocio rentable, por los menos ahora”, indicó. A nivel nacional intervienen en la actividad arrocera alrededor de 30 mil productores, que proveen más de 800 mil empleos directos e indirectos, de acuerdo con datos oficiales.

En Colombia, un reporte de la Universidad Nacional detalló que ese subproducto orgánico (la cáscara), desechado por muchas arroceras, está en proceso de convertirse en uno de los materiales más importantes para la industria de la construcción en el Valle del Cauca, indica una publicación del portal Agronegocios.

“Aunque en ocasiones este residuo se usa como abono, gracias al proyecto de la Universidad del Valle logramos aprovecharlo para mejorar la resistencia a la corrosión y la compresión del cemento portland tradicional”, explicó Daniel Bedoya Ruiz, del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales.

Según la explicación, adicionar los residuos agroindustriales al concreto le proporciona mayor resistencia, mitiga su impacto ambiental, mejora las condiciones termoacústicas y reduce los costos de construcción. El proceso empieza con una quema especial de la cascarilla para eliminar el compuesto orgánico, y después la ceniza se somete a un procedimiento químico para extraerle una sustancia conocida como sílice.

El proceso inicia con una quema de la cascarilla para eliminar el compuesto orgánico.

“La sílice obtenida, de color blanco y amorfa, se diferencia de la normal en que su color no modifica la apariencia del concreto, y por ser amorfa proporciona mayor resistencia”, indica Agronegocios.

Y agrega que además de mejorar la compresión –capacidad de soportar carga–, optimiza las propiedades relacionadas con el ambiente donde se localizará. Así por ejemplo, la mezcla del concreto con este producto genera una mayor resistencia al cloruro, sustancia común en ambientes marinos. Esa fórmula se aplicó a muros prefabricados de ferrocemento, alternativa que facilitaría la construcción de viviendas de interés prioritario o social, una de las mayores expectativas de los ingenieros. La sílice, también conocida como sílica es un material duro que se encuentra en casi todas las rocas. La sílice es el componente principal de la arena, arenisca, cuarcita o granito.

Según el Ministerio de Agricultura de Colombia, en esa nación se cultivan cerca de 490,000 hectáreas (7,791,000 tareas) de arroz al año, de los cuales se generan alrededor de 6.3 millones toneladas de residuos agroindustriales. Una hectárea equivale a 15.9 tareas.

Hace varios años un grupo de estudiantes de secundaria en Uruguay logró también crear un material de construcción ecológico a partir de la cáscara de arroz. El hormigón ecológico, como fue bautizado por el grupo, se compone de arena, cemento portland, adicionados a la cáscara de arroz y algunos aditivos.
Para entonces, según un reporte de la BBC Mundo, los estudiantes sometieron el producto a distintas pruebas que corroboraron sus cualidades.

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