La generación eléctrica dominicana sigue dependiendo en cerca de un 70% de tecnologías térmicas, mientras especialistas plantean una transición gradual que combine diversificación energética y desarrollo responsable de minerales estratégicos.
La República Dominicana deberá combinar la seguridad energética con el desarrollo responsable de minerales estratégicos si quiere alcanzar la meta de duplicar el Producto Interno Bruto (PIB) antes de 2036, plantearon especialistas durante un análisis sobre los desafíos de la transición energética del país.
De acuerdo con datos del Organismo Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (OC), cerca del 70% de la generación eléctrica acumulada en 2026 proviene de tecnologías térmicas, principalmente gas natural, carbón y fuel oil, lo que evidencia la dependencia que aún mantiene el sistema de esas fuentes para garantizar el suministro. En ese contexto, los expertos señalaron que la transición energética debe asumirse no solo como un compromiso ambiental, sino también como una estrategia para fortalecer la seguridad energética, mejorar la competitividad y reducir la exposición de la economía a la volatilidad de los precios internacionales de los combustibles.
El consultor jurídico senior de Team Consultor, Camilo Tovar, indicó que el desafío consiste en avanzar hacia una matriz energética más diversificada sin comprometer la estabilidad del sistema eléctrico. Explicó que, con una demanda de electricidad que aumenta alrededor de un 4% anual, el país requiere una transición ordenada que preserve la confiabilidad del suministro mientras incorpora nuevas fuentes de generación.
Tovar sostuvo que este proceso también demanda señales claras para inversionistas y comunidades, así como el desarrollo responsable del potencial en minerales estratégicos.
