El agitado y tenso inicio de las negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos ha dado lugar a rápidos movimientos, como la conformación de los equipos técnicos que siguen trabajando en Suiza, y las primeras concesiones mutuas que marcan la urgencia por lograr resultados en el plazo previsto de sesenta días.
Irán permitirá nuevamente inspecciones independientes de sus instalaciones nucleares, anunciaba el vicepresidente estadounidense JD Vence antes de abandonar Suiza, donde encabezó la delegación de su país en las negociaciones con la iraní, dirigida por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf.
Por su parte, el Gobierno de Donald Trump levanta por sesenta días las restricciones a la venta de petróleo iraní, según el anuncio realizado poco después por el Departamento del Tesoro, en una aceleración de decisiones que reflejan lo que Vence calificó como “grandes progresos que todos deberíamos celebrar”.
La prisa que hay quedó expuesta cuando JD Vence contó a los periodistas que en plena madrugada de domingo a lunes se llamó por teléfono a los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) para decirles que podían volver a Irán, aunque evidentemente a esa hora nadie contestó el teléfono.
Tras la salida en 2018 de EE.UU. del acuerdo nuclear de 2015 -suscrito por ese país y los otros cuatro países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Francia, Reino Unido y Rusia) más Alemania- Irán rebajó el nivel de cooperación con la OIEA.
No obstante, seguía permitiendo ciertas visitas de los inspectores en su territorio, pero esa ventana de colaboración se cerró con los ataques conjuntos de Israel y EE.UU. del pasado julio en las que ciertas instalaciones nucleares resultaron afectadas.
La aceptación anunciada por EE.UU. de que los inspectores internacionales volverán a Irán no aclara qué plantas podrán visitar, en particular si se les daría acceso a las de Isfahán, Fordo y Natanz, que son estratégicas y constituyen el núcleo del programa nuclear iraní.
Prioridades iniciales de Estados Unidos
Por el momento esa y la vuelta del estrecho de Ormuz a niveles de operatividad próximos a lo normal son las dos prioridades iniciales de EE.UU. Vance destacó que los efectos iniciales de la reapertura del estrecho ya se pueden notar en la caída del precio del petróleo y el gas, y subrayó que se ha establecido un “mecanismo de coordinación” para evitar que futuras tensiones deriven en una escalada belicista, incluso si éstas se producen entre Israel y la milicia Hízbula. También reconoció que durante las negociaciones del domingo la Administración estadounidense “estuvo en contacto” con Israel.
