Sao Paulo. El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, encabezó varias reuniones con su equipo de transición para sentar las bases de su futuro gobierno y discutir dos temas fundamentales: presupuestos y medioambiente.
Lula, de 77 años, regresó a Sao Paulo después de unos días de descanso en el turístico estado de Bahía, en el noreste de Brasil, tras ganar la segunda vuelta de las elecciones presidenciales ante el actual gobernante, el ultraderechista Jair Bolsonaro.
Los principales aliados del histórico líder del Partido de los Trabajadores (PT) se reunieron en un hotel de Sao Paulo para abordar los asuntos más urgentes de la nueva administración, que asumirá el poder el 1 de enero.
En este sentido, el equipo de Lula está trabajando desde ya para hacer realidad una de las mayores promesas de campaña del antiguo dirigente sindical: mantener el valor del subsidio para los más pobres en 600 reales (hoy unos 120 dólares) mensuales.
En la propuesta presupuestaria del Gobierno de Bolsonaro enviada al Congreso figura un valor de 400 reales (80 dólares) para 2023, un 33 % inferior al actual.
Además, Lula prometió a las familias un plus de 150 reales (30 dólares) por cada niño de hasta seis años.
El equipo del líder progresista analizaba este lunes cómo hacer realidad ese robusto paquete social, en medio de la delicada situación fiscal de la que es la mayor economía de Latinoamérica.
