Con la tradición de limpiar y llevar arreglos florales a las tumbas de seres queridos que ya no se encuentran en el plano terrenal y la celebración de ceremonias religiosas en memoria de los queridos, fue conmemorado ayer el Día de los Fieles Difuntos.
Aunque las fuertes lluvias causadas por una vaguada mermaron la concurrencia a los cementerios, la inclemencia del tiempo no fue suficiente para que con amor y entrega los dominicanos no rompieran con la costumbre de honrar a los finados y recordar los días de felicidad que compartieron cuando estaban en vida.
Como cada año, los cementerios Puerta del Cielo y Parque del Prado realizaron las acostumbradas misas memoriales.
Con la actividad familiar denominada “Anhelos”, luego de la misa oficiada por monseñor Ramón Benito Ángeles, obispo Auxiliar Emérito de la Arquidiócesis de Santo Domingo en el cementerio Puerta del Cielo, se lanzaron globos biodegradables al aire con los nombres de sus seres queridos representando el deseo de volverlos a ver en el cielo.
Mientras que el obispo destacó la importancia de mantener la fe y la memoria de los seres queridos fallecidos, y realizó una bendición especial por los nombres de todos los difuntos que reposan en el camposanto, así como por las familias presentes.
Por otro lado, en la misa de Parque del Prado, oficiada por monseñor Manuel Antonio Ruiz de la Rosa, obispo electo de Santo Domingo Este, familias convirtieron el camposanto en un escenario de recogimiento, consuelo y comunión espiritual, donde las oraciones, las flores y los silencios se unieron como símbolos de amor eterno. Las familias elevaron al cielo el recuerdo de padres, madres, hermanos y amigos, fortaleciendo su fe en la promesa de una vida eterna.
Durante su homilía, Monseñor Ruiz de la Rosa exhortó a los presentes a tomar el legado y los recuerdos de sus seres queridos, hoy difuntos, para que puedan fructificar en sus vidas. “Que no haya ningún hijo ni ninguna hija que se olvide de ese legado de quienes han partido. El mejor regalo es no olvidar lo bueno que Dios nos ha regalado a través de ellos”, expresó.
La ceremonia, marcada por momentos de oración y reflexión, fue también un espacio para agradecer las vidas que dejaron huellas imborrables y renovar el compromiso de honrar su legado con amor, esperanza y fe.
Previo al Día de los Fieles Difuntos, la Alcaldía del Distrito Nacional fortaleció sus operativos de reacondicionamiento en los principales cementerios de la capital, como el Nacional de Máximo Gómez, Cristo Redentor y Barrio Obrero de Cristo Rey. Hubo labores de limpieza en general, chapeo, trimeo, poda, resaneamiento de contenes, pintura en las entradas.
