Santiago. El parque Duarte, corazón del centro histórico y cultural del municipio de Santiago de los Caballeros, se ha convertido en escenario de una contradicción que interpela a la ciudad.
Y es que mientras el arte internacional se exhibe al aire libre y atrae a turistas y familias, con la exhibición cultural “El Prado en las Calles”, una creciente presencia de perros realengos deambula sin control, lo que expone tanto a los visitantes como a los propios animales a situaciones de riesgo que ya no pueden ser ignoradas.
Pese al trabajo realizado por la Oficina de Protección Animal de la Alcaldía de Santiago de los Caballeros, y de las jornadas de rescate, esterilización, adopción responsable y educación comunitaria que forman parte de un esfuerzo sostenido que ha generado avances visibles en distintos sectores del municipio.
Sin embargo, la magnitud del problema del abandono animal supera la capacidad de respuesta inmediata, y el entorno del Parque Duarte se ha convertido en un punto crítico donde esa realidad se hace evidente.
Durante un recorrido reciente por el parque y sus alrededores, fue posible constatar la presencia de numerosos perros sin supervisión, algunos de ellos en aparente estado de estrés, disputando territorios o reaccionando de forma defensiva ante la cercanía de personas.
La situación cobra especial relevancia en momentos en que el parque alberga la exhibición cultural “El Prado en las Calles”, una iniciativa que ha incrementado significativamente el flujo de turistas nacionales y extranjeros, visitantes que se detienen a observar las obras han sido sorprendidos por ladridos, persecuciones e incluso intentos de mordidas, lo que genera escenas de temor y tensión en un espacio que debería ser sinónimo de disfrute y seguridad.
El problema no se limita a la seguridad ciudadana, los perros también están en riesgo: expuestos al tránsito vehicular en una zona bastante transitada como son las calles Del Sol y 30 de Marzo, a posibles agresiones, enfermedades y al estrés constante de vivir en la calle, sin alimentación ni atención veterinaria adecuada.
Expertos en protección animal advierten que el abandono no solo es un problema ético, sino también de salud pública, y que la convivencia forzada en espacios urbanos concurridos incrementa la probabilidad de incidentes que podrían terminar de manera trágica tanto para humanos como para animales.
La permanencia de los perros en una zona tan sensible evidencia la necesidad de acciones más coordinadas y visibles, que incluyan rescate, evaluación veterinaria, albergue temporal y programas de adopción.
La ciudad se encuentra ante una encrucijada: actuar antes de que ocurra un hecho lamentable que pudo haberse evitado o seguir reaccionando solo cuando la emergencia ya está declarada.
Organizaciones defensoras de animales coinciden en que la solución no pasa por medidas improvisadas o violentas, sino por políticas públicas sostenidas, mayor presupuesto, alianzas con rescatistas independientes y campañas firmes de tenencia responsable y esterilización.
