Bosch, el asedio de una permanente conjura

La noche anterior al derrocamiento, Juan Bosch recibió en su residencia de la avenida Abraham Lincoln el anticipo de la conjura en su contra que se materializaría al día siguiente, 25 de septiembre de 1963, hace hoy 48 años.

La noche anterior al derrocamiento, Juan Bosch recibió en su residencia de la avenida Abraham Lincoln el anticipo de la conjura en su contra que se materializaría al día siguiente, 25 de septiembre de 1963, hace hoy 48 años.

“No duerma esta noche en su casa, Presidente”, le advirtió su amigo y asesor Sacha Volman, a lo que Bosch le respondió con una pregunta: “¿Por qué?”

“Porque hay un plan para matarle…, ¡y esta vez es de verdad!”, le contestó Volman (1).

Con aspecto inmutable, refirió luego en la revista ¡Ahora! Rafael Molina Morillo, en su artículo “Historia íntima de cómo se desarrolló el golpe de Estado” (2),  Bosch se comunicó enseguida con el ministro de las Fuerzas Armadas, general Elby Viñas Román, quien le comentó de la reunión ‘rutinaria’ que celebraban en ese momento los altos jerarcas militares en el Palacio Nacional.

En realidad, eran tantos los rumores sobre la conspiración que hasta la casa del mandatario llegó esa misma noche el embajador de los Estados Unidos, John Bartlow Martin, de quien se estableció después  que mantuvo enterado a los golpistas sobre los movimientos del presidente Bosch, a pesar de que el diplomático le sugirió que la flota norteamericana podría ser movilizada hacia las costas dominicanas para intimidar a los militares golpistas. “Si usted me autoriza, le dijo Martin a Bosch, puedo hacerla situar a sólo seis horas de la costa”.

La actitud de Martin evidencia el grado de dualidad en que se movía Estados Unidos, no obstante el decidido apoyo que prestó a la remanencia militar trujillista comprometida con la acción conspiradora.

Pero Bosch no aceptó la “ayuda” de Martin. Esa misma noche también recibió a José A. Brea Peña, su ministro de Industria y Comercio, quien se le acercó para manifestarle que había cancelado un viaje a Azua ante la inminencia del golpe de Estado.

“No hagas caso de rumores”, le dijo Bosch, y se marchó al antiguo Club de Oficiales  de las Fuerzas Armadas ubicado en el Centro de los Héroes, en donde se ofrecía un agasajo al almirante norteamericano William Ferral, quien en la mañana de ese día había visitado la Base Aérea de San Isidro, en donde compartió con los militares comprometidos con la conjura: Atila Luna Pérez, Pedro Benoit y Elías Wessin y Wessin.

Al salir de la recepción, tal vez esa fue la primera ocasión en que Bosch reparó en la posibilidad inminente de su derrocamiento. “¿Te fijaste bien?  A la recepción no asistió ni un solo oficial de la Aviación”, le comentó a uno de sus ayudantes militares (3).
Los planes del derrocamiento comenzaron a incubarse mucho antes del día en que fueron consumados.

El 13 de julio, al mediodía, en una visita del presidente Bosch a San Isidro el mayor de la FAD, Rolando Haché, tuvo el encargo de la oficialidad militar de someterle un pliego de condiciones, entre el que figuraba la creación de un Servicio de Inteligencia Militar para enfrentar alegadamente a un sector político adverso, lo que fue rechazado por el mandatario con las siguientes palabras: “Un gobierno democrático no puede ser democrático para unos sectores y dictatorial para otros”  (4).

A la crisis de San Isidro, el gobierno de Bosch tuvo que enfrentar tres jornadas anteriores de huelga del comercio y de los empleados públicos, así como las maniobras de la jerarquía católica que abiertamente le adversaba (5).

Bosch incluso fue advertido de los planes de conspiración en su contra que urdía Ramfis Trujillo, quien desde España se trasladó a Panamá, donde, por encomienda del dictador haitiano Francois Duvalier se reunió con el temible Johnny Abbes García.

El enfrentamiento de “Papa Doc” con el gobierno de Bosch se originó desde el 17 de abril cuando la dictadura haitiana penetró por la fuerza a la embajada dominicana en Puerto Príncipe en busca de tres militares golpistas que dos días atrás intentaron secuestrar a Jean-Claude y Simone Duvalier, cuando regresaban del colegio.

Documentación:

(1) Revista Ahora. Pags. 5 y 6 del 4 de junio de 1970.
(2) Revista Ahora. Cita pag. 5, del 4 de junio de 1970.
(3) Libro: “Juan Bosch, capítulos ocultos del golpe de Estado”. Víctor Manuel de la Cruz. Pag. 104.
(4) Memorándum 0123-63 remitido al departamento de Estado por la embajada de Estados Unidos, respecto a “los días previos al derrocamiento de Mr. Bosch, en República Dominicana”.
(5) Revista Ahora. Pág. 8 de la edición del 18 de septiembre de 1976, en un artículo sobre la conjura militar trujillista que dio al traste con el gobierno de Bosch.

Miguel guerrero publica serie por internet

El periodista y escritor Miguel Guerrero inició ayer la publicación de una serie de cuatro entregas sobre “acontecimientos previos al derrocamiento de Bosch”.
La serie aparece en el portal web: www.elcaribe.com.do En los tres primeros trabajos se describen los hechos previos a ese hecho y la forma en que se produjo el golpe de Estado. La narración es parte del libro de Guerrero “El golpe de Estado. Historia del derrocamiento de Juan Bosch”,  premiado por la Casa del Escritor Dominicano, cuya edición se agotó hace años.

Un cuatro trabajo, también extraído del libro, es acerca de  los acontecimientos inmediatamente posteriores al golpe ocurrido el 25 de septiembre de 1963, y la salida de Juan Bosch al exilio.

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