La inmortalidad de una imagen

Muchos fotógrafos oprimen el obturador de su cámara simplemente haciendo su trabajo pero lo que no se imagina es la trascendencia que puede tener uno solo de sus clics. A continuación presentamos un reducido recuento de algunas de las imágenes…

Muchos fotógrafos oprimen el obturador de su cámara simplemente haciendo su trabajo pero lo que no se imagina es la trascendencia que puede tener uno solo de sus clics. A continuación presentamos un reducido recuento de algunas de las imágenes que han marcado la historia de la fotografía.

NIÑA AFGANA

Su autor es Steve McCurry, un periodista estadounidense, que en plena guerra soviética entró a Afghanistán disfrazado con las ropas de ese país y luego de inmortalizar en imágenes lo que vio, salió con los carretes cosidos a la ropa y sus fotos recorrieron el mundo. De este viaje su foto más famosa fue “Niña afgana”,  que salió publicada en la revista National Geographic en 1985 y cautivó al mundo con sus impresionantes ojos verdes. Durante 17 años se obsesionó con encontrarla y saber su nombre. Finalmente en el 2002 la encontró y supo que se llamaba Sharbat Gula.

NIÑO FAMÉLICO

El 26 de marzo de 1993 The New York Times publicaba esta fotografía del sudafricano Kevin Carter, miembro del Bang-Bang Club, y que un año más tarde le mereció el premio Pulitzer. Pero mucho antes que el galardón llegara primero lo hizo una avalancha de críticas por la errónea interpretación de la imagen. El mundo lo tildó de “segundo buitre” por no ayudar al pequeño que todos creyeron era una niña. Sin embargo, fue 14 años después cuando un grupo de periodistas pudo constatar que la versión de Carter era real, el buitre no estaba al acecho y el niño no moría. El pequeño defecaba a unos 20 metros de la estación alimentaria de la ONU y el buitre sólo esperaba las sobras que desechaban, Carter sólo vio una buena toma e hizo clic. Después de recoger el Pulitzer el ya depresivo fotógrafo se suicidó a los 33 años.

LA NIÑA NAPALM

El napalm es un combustible usado en la guerra de Vietnam capaz de arder ocho a 12 veces más que el agua hirviendo. La niña que corre en el centro de la foto se llama Kim Phuc y huye aterrorizada bañada con el napalm que quemó el 65% de su cuerpo. El fotógrafo que inmortalizó las consecuencias de la guerra es el vietnamita Nick Ut, quien luego de tomarla llevó a la niña al hospital. Nadie esperaba que se recuperara, pero 14 meses después volvió a su aldea y desde entonces es la viva prueba del daño de la guerra. Incluso el presidente Nixon dudó de la veracidad de la imagen, pero allí está la protagonista, hoy embajadora de la UNESCO y fundadora de la Fundación Kim Phuc, que t ayuda a los niños víctimas de la guerra.

EL MEJOR LADO DE OBAMA

En 2009 el New York Times contó con cinco premios Pulitzer en su nómina, el del fotógrafo Damon Winter fue uno de ellos. Su trabajo sobre la campaña del presidente Obama en 2009 le mereció el galardón en la categoría documental, ya en 2005 había quedado finalista por su ensayo fotográfico sobre las víctimas de abuso sexual en el oeste de Alaska. Ha cubierto una amplia gama de historias, incluyendo los conflictos en Israel y Afganistán, el terremoto de Haití, 9/11 en Nueva York, los Juegos Olímpicos y reportajes en Vietnam, Cuba, Rusia y la India, entre otros.

OMAYRA

La niña colombiana que conmovió al mundo en 1985. Esta imagen fue tomada por el fotógrafo francés Frank Fournier, tres días después de que la pequeña de 13 años quedada atrapada entre el barro, los escombros de su casa y los cadáveres de su familia, tras la erupción de un volcán en Nevado del Ruíz, Colombia. A las 60 horas de quedar enterrada en el fango, Omayra murió sin que pudieran ayudarla, puesto que solo habían dos alternativas: amputarle las piernas pero carecían de cirugía o succionar el creciente fango con una moto-bomba pero quedaba muy lejos, los rescatistas optaron por dejarla morir.

ABBEY ROAD

La icónica fotografía que ilustró la portada del último disco de los Beatles, en 1969, fue hecha por Ian  McMillan. La foto fue tomada a las diez de la mañana en el paso de cebra de la calle Abbey Road, donde se encontraba el estudio de grabaciones y que pasó a ser el nombre del álbum, se hizo en sólo diez minutos y con la ropa que solían vestir, McMillan se subió a una escalera a mitad de la calle, hizo seis tomas y listo, finalmente la quinta fue la elegida. La foto fue tomada del modo más simple, sin flash, sin trípode, sin filtros, sin teleobjetivos sofisticados., apenas con un lente de 28 mm, pero pasó a la historia y es repetida por cientos de fanáticos, artistas, series de televisión y en vídeos.

JOHN Y YOKO

La portada de la revista Rolling Stone de 1981 se ha convertido en la mejor de la historia, no solo por la imagen de Yoko Ono totalmente vestida y abrazada por un Lennon desnudo y en posición fetal, también lo ha hecho porque horas más tarde el ex Beatles moría asesinado.  La fotógrafa que hizo la imagen es la estadounidense  Anna-Lou (Annie) Leibovitz, la mejor pagada del mundo. También responsable de la portada para Vanity Fair de Demi More embarazada y desnuda, así como la de la Reina Isabel mirando hacia Londres por la ventana de un salón del Palacio de Buckingham.

ALMORZANDO EN LO ALTO DE UN RASCACIELOS

Contratado para documentar la construcción del Rockefeller Center, el fotógrafo estadounidense  Charles Clyde Ebbets fue el responsable de denunciar las inhumanas condiciones laborales en Estados Unidos durante los años posteriores a la Gran Depresión. Muchas han sido las reproducciones cómicas que se han hecho con esta imagen, incluso la serie Friends tiene su propia versión.

MARINES EN IWO JIMA

La imagen más representativa de la segunda guerra mundial, que muestra a cinco marines de los Estados Unidos ondeando su bandera en la Batalla de Iwo Jima, durante la Segunda Guerra Mundial, fue  tomada por Joe Rosenthal, y fue la primera en conseguir el Premio Pulitzer.

EL BESO

Muchos creen que la esta imagen encierra una historia de amor entre la enfermera y el marine, pero realmente ninguno se conocían, por lo que ha  sido considerada como la muestra de euforia que significaba el fin de la Segunda Guerra Mundial y fue tomada por Alfred Eisenstaedt. 

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