Marrero, efímero campeón

M inutos antes de su pelea, en la que puso en juego la corona mundial (interina) del peso pluma, Claudio Marrero me saludó al momento de ir camino hacia el cuadrilátero. Yo estaba cerca del cuadrilátero, junto a varios periodistas argentinos, puertorriqueños y mexicanos, que fueron a cubrir el combate -montado en un área del monumental hotel MGM de la ciudad de Las Vegas, – y en el que el boxeador dominicano iba a combatir con el boricua Jesús Rojas.

“Carlos Nina Gómez… cómo estás”. Así voceó Claudio Marrero cuando me vio. Fue una muestra de satisfacción al ver que un compatriota suyo estuviera presente en su pelea. Desde el mismo instante de la pelea, se vio a Marrero efectivo, conectando buenos puños con su mano derecha en jab y combinando con elegancia el recto zurdo y gancho que llegaban limpiamente a la cara de Rojas.

Mantuvo dominio de la pelea. Desde el primer round hasta el sexto, logró imponer la autoridad de un campeón del mundo.
Rojas, un fajador, bravo y siempre intenso en el ring, buscaba la pelea adentro -en el cuerpo a cuerpo- por ser más pequeño que Marrero, y en ocasiones su ofensiva fue positiva. Pero lo increíble llegó cuando apenas faltaban dos segundos para concluir el sexto round. En medio de un intercambio de golpes, en el infight, salió un puño volado -recto arqueado- de Rojas que impactó severamente la quijada de Marrero.

Marrero fue al piso y con sus rodillas puestas en el enlonado, comenzó a recibir el conteo de protección -ocho segundos- del árbitro. Pero su mirada estaba en el horizonte. No pudo responder a preguntas del árbitro, quien no tuvo otro camino que decretar el nocaut técnico a favor de Rojas, quien de esa manera se adueñó del cetro interino de las 126 libras avalado por la AMB.

No pudo retener
De los casi siete asaltos que habían transcurrido, Marrero por lo menos había ganado cuatro e iba rumbo a defender sin problemas el título interino pluma de la AMB. Pero no. Marrero, por cometer errores infantiles, sufrió el fracaso. Y pasó a ser un campeón efímero.