¿A quién sirve mi dinero?

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Quién soy, qué puedo aportar, pues cada uno no es autosuficiente, aun así podemos ser interindependientes. Para descubrir cuáles son nuestras necesidades reales debemos dedicar tiempo al cultivo interior, a nuestra espiritualidad, provocar una transformación desde lo interno. A través de lo que hacemos nos realizarnos. Tenemos que recuperar lo que debe ser, hacernos responsables, por eso abogamos por un comercio justo, precios justos, tasas justas, etc., que todos los que intervienen en el proceso ganen de manera justa.

Hoy el dinero ha usurpado toda la atención de la humanidad y se ha convertido en el objetivo del mundo. Afrontar con sinceridad y valentía nuestra relación con el dinero es algo que nos permitirá alcanzar nuestra dimensión más humana, entendiéndolo como un medio de intercambio.

Analicémonos en nuestra relación con:
El Ahorro, la Sociedad, la Ecología, etc.
Se aboga por un giro en la manera de pensar y actuar para cambiar el modelo económico. El Estado, la banca, la educación y la industria se mueven a instancia del dinero que manejan los individuos, los ciudadanos, la colectividad. Por tanto, el poder del ciudadano no reside tanto en su voto para la escogencia de un candidato a gobernar, como en la decisión de dónde y en qué consume, dónde invierte, cómo ahorra o dona su dinero. Cuando somos conscientes, entonces somos y nos hacemos responsables.
Tenemos la opción de la libertad, pues el mercado no obliga. Cuando nos organizamos y planificamos nuestra economía, podemos auto financiarnos y aprendemos a disciplinarnos en el uso del dinero con cierto rigor y austeridad.

Cuando los bancos comenzaron a publicitarse, despertaron la codicia humana. Y cuando solo nos enfocamos en crecer, llega un momento que se convierte en algo enfermizo, nos volvemos egoístas, no consideramos a los demás y esto es lo que ocasiona el cáncer. Nuestra sociedad ha enfermado y ahora hemos creado un cáncer social que no podemos manejarlo ni controlarlo.

Debemos pues hacer, transformación personal, contagiar hacia valores y éticas, orientadas hacia las virtudes de la Consciencia, además entender que los procesos humanos son orgánicos, no mecánicos. Esto nos llevaría a valorar la Economía Solidaria ya que la misma va a exigir el impacto humano y social de toda actividad económica.

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