La mirada unidireccional

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A todos nos ha ocurrido en algún momento de la vida habernos encontrado con un amigo, o compañero de estudios, al cual no veíamos desde hacía décadas, y la primera reacción de nuestro cerebro fue decir para nuestro interior: ¡Oh, Dios, pero qué viejo se ve Pedro!, y esa reacción normal de nuestro cerebro se debe a que cada vez que nos encontramos con alguien conocido, nuestro cerebro inmediatamente busca en sus archivos de memoria toda la información que almacena sobre esa persona, y la última fotografía que encuentra es la de la última vez que le vimos, y como ha pasado mucho tiempo desde entonces, la fotografía que almacena nuestro cerebro en nuestros recuerdos es muy joven comparada con la fotografía de Pedro que estamos viendo presencialmente en ese momento, y nuestro cerebro asume que Pedro avejentó mucho más rápido de lo que esperábamos, salvo que se trate del caso de Dorian Gray, donde solo avejentaba la fotografía de Dorian colgada de la pared, mientras Dorian permanecía joven. Pero, del mismo modo, Pedro también se ha llevado la misma impresión visual de nosotros, porque el cerebro de Pedro hizo el mismo ejercicio comparativo entre la fotografía memorizada de aquel joven que hace décadas vio por última vez, y nuestra fotografía presencial actual, tal y como lo hizo nuestro cerebro al verlo a él, y de repente el cerebro de Pedro entendió que nosotros habíamos avejentado mucho más rápido de lo esperado en relación a la última fotografía que el cerebro de Pedro almacenaba en los archivos de sus recuerdos.

Y esa lección de la vida diaria nos hace entender que la mirada no debe ser unidireccional, sino que siempre debe ser multidireccional, porque en un mundo tridimensional las cosas se ven muy distintas desde cada ángulo particular, ya que si los ángulos desde donde miramos son distintos las cosas se verán distintas, pues un lápiz vertical visto desde arriba solo muestra una pequeña circunferencia, mientras el mismo lápiz visto de manera lateral muestra un alargado rectángulo vertical, y desde la escuela primaria la geometría nos enseñó que la circunferencia y el rectángulo son dos figuras geométricas totalmente distintas que requieren fórmulas matemáticas distintas para calcular sus áreas que en este caso son muy distintas.

Por ello, a la hora de juzgar a los demás debemos situarnos primero en nuestro lugar, desde donde vemos que la fotografía visual actual de Pedro muestra que él se ha puesto viejo, pero luego debemos situarnos en el lugar donde está ubicado Pedro, pues desde allí se ve que nuestra fotografía indica que nosotros nos hemos puesto viejos, lección de vida que aplica para todas nuestras acciones y opiniones de cada día, porque cuando decimos que Pedro está muy equivocado en lo que ha hecho, o en lo que ha expresado, también Pedro opina que somos nosotros quienes estamos equivocados, porque nuestro cerebro valora toda opinión distinta a la nuestra en base al modelo referencial que previamente hemos construido como verdadero y como real, mientras que el cerebro de Pedro valora nuestra opinión en base al modelo que él ha construido como su modelo verdadero y su modelo real.

Muchos escritores, pintores, escultores y arquitectos parisinos firmaron en 1887 un manifiesto público donde rechazaban que a orillas del río Sena se levantara una gigantesca estructura metálica, por entender que en la ciudad de la luz, esa estructura, ajena al arte y a la literatura, era una gran locura, y que tal ridiculez era una profanación a la cultura y a la arquitectura, sin embargo, esa estructura, llamada torre Eiffel, se convirtió en el símbolo de París y de Francia, y en el símbolo estructural más conocido y visitado en Europa, y aunque el ingeniero Gustave Eiffel murió acosado por aquel grupo que nunca le entendió, ni le aceptó esa obra, hoy su nombre brilla por encima de la cúspide de su torre y muy por encima de quienes le acosaron y le insultaron.

Y que decir de los Beatles, cuya primera audición de 15 canciones fue rechazada en 1962 por la más prestigiosa casa disquera inglesa de entonces, pues Decca entendió que esa música de guitarra estaba desfasada, pero una desconocida casa disquera se atrevió a grabar y promocionar el disco, y desde entonces el mundo de la música cambió y todavía hoy los grandes grupos musicales imitan a los Beatles, mientras Decca se convirtió en símbolo del peor error de la música popular por rechazar al grupo musical que a partir de entonces se convirtió en lo máximo de la música mundial.

De ahí que siempre será prudente, al valorar las opiniones, decisiones y acciones de la gente, rotar nuestro ángulo visual para ver las cosas desde otro lugar, y evitar los errores de la mirada unidireccional.

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