El andante y bello caballero de la niebla

Bello Andino.
¿Fue Bello Andino premio Nobel de Literatura?

Don Bello Andino ha sido premiado. Que nadie piense que por su obra literaria ni por haber roto algún récord deportivo. No. Su hazaña meritoria va más lejos y sería digna de que el Guinness también se interesara e hiciera lo mismo para envidia de poetas que andan de librería en librería buscando los 50 pesos que le tocan por la venta de cada ejemplar y así poder comprar “un gavillero” de tabaco negro que le inspire nuevas obras, como lo contó Tomás Hernández.

Tampoco se crea ningún ingenuo que su premio es al “mejor Sancho” porque su Quijote no montaba burro y menos caballo aunque se ufanaba de no cambiarlo mientras cruzaba el rio inexistente de tantos pueblos a los que les prometió construirle sendos puentes que nadie necesita. Tampoco su Quijote usó armadura, la cara dura le bastaba y su desnudez que lo desvelaba cual rey orondo y vanidoso.

 

El pobre e infeliz Bello Andino no podía vivir con los irrisorios 8 pesitos de pensión, su dignidad ganada en los duros 12 años que estremecieron el mundo, no puede compararse con una dignidad sudorosa de cañeros de ingenios, o de maestros domadores de burriquitos imposibles que duraron 30 años y no lograron ni siquiera a que aprendieran a arar. ¡Ocho pesos! si solo de agua tiene que gastar dos, le quedan 6, como bien afirmó Pitágoras en su obra “La vuelta al ombligo del mundo en 86 segundos”. Ni siquiera le da para las docenas de velas y velones que debe seguir prendiendo para que sus santos, que cada vez aumentan, le ofrezcan algún momentito de paz mutua. Y de ese altar son muchos y más exigentes, no por la tranquilidad del Bello, sino por ellos mismos como le gritó San Pérez al Cuadrado cuando aquel le prendió una sola velita de cinco cheles.

-No jodas Bello, hasta Emelinda Butten, la enana, me prendió cinco velones. No seas miserioso y tacaño. No te apure, aquí te epero. Tu va ver lo que es un alma en pena.

- Ay ñeñe, a la enana le salió lo de ella con el León. Le respondió Bello en sus

rezos bohemios incoherentes de quien nunca había recitao un “padre nuestro”.

Otros pensaron que el premio fue por prender tantas velas a casi todo el anillo palaciego de entonces y que dejó tantos ejemplos de pulcritud en el manejo de la cosa pública que hasta sirvió de modelo para redactar el “manual del funcionario público” que le ha servido tanto a la Patria y que indica , como tiene que ser, cómo hacerse de millones, sin que a nadie le importe y que por el contrario todo el mundo quisiera tener la dicha de ser el agraciado del “carguito” que el Santo Mayor nombre como “Fulanito”.

El premio a Bello Andino ha sido bien ganado como se lo expresó la hija mayor de Mah Cheppa en declaraciones en vivo o Live, a la gran y potente emisora Radio Bemba, órgano radial del grupo económico “La Banda Colorá”, banda de armas cortas y largas. Su propio director, ido a destiempo, es de los que más velas exigen y se lo repite, que él sí tuvo vela en muchísimos entierros. Y Bello tiene que coger una voladora e ir hasta San Francisco a encender hasta estillas de cuavas porque el pasaje de las guaguas lo deja seco y no le alcanza pa’ velas.

Dígame usted, ¿Qué puede Don Bello comprar con 8 pesos, aparte de velas y velones? Y subrayo velas y velones porque conozco la ingenuidad del pueblo y para contradecir a Don Miguel de Unamuno que se enculillaba cuando las veía en los periódicos. Y yo diría que estos deberían, no solo subrayar el nombre de Don Bello Andino, sino ponerlo en negrita, para recordarle a Hacienda que 8 pesos no es nada/ y que es febril la mirada/ si alguien se lo cree.

Y ahora que le han dado el premio se debe aprovechar para ir dejándole espacio en el Panteón y de paso hacerle su estatua ecuestre que no sea con Tipo Tanque porque el escultor invertiría el orden y pondría el jumento de jinete.

No debería olvidarse tampoco, para que se entienda el premio, de su papel de sombra del héroe de papel, que la chusma transformó en “muñequito”, y que Don Bello actuó en la oscuridad, por lo que como sombra no se veía, aunque nunca le mancó a su amo.

¿Quién dijo que no somos un país desarrollado y avanzado al mismo nivel que Suecia y Dinamarca, con wellfare incluido? Y no wellfare cualquiera, wellfare de 150 mil cañas.

Porque, ¡cuidado! Bello no es una vaca sagrada, no es una vaca cualquiera, pues da leche conversada/ ¡Ay que vaca tan dorada!...

Don Bello viene desde 1955 cuando se inició en la cosa pública a rendirle sus grandes e incalculables servicios al país y a Trujillo por los que más de uno tuvo que agarrar un Douglas DC-9 en 1961 y largarse a Miami o New York o esconderse en algún rincón del país para que no fuera linchado por calié. Pero Don Bello no, pues él es pariente de Siña Ahuyama y Doña Flor.

Para entender al benemérito Don Bello Andino hay que, obligatoriamente, estudiar el papel de Alfred Pennyworth de Gotham City. Pero nuestro mayordomo de la Máximo Gómez 25 no sirvió al ejército británico ni sobornó al gobierno birmano con joyas. Lo único común es pertenecer a la “Liga de las Sombras”. Era la época de cuando Balaguer se quedaba en el Palacio hasta la madrugada y lo habían picado los murciélagos.

Pero aparte del premio, debería asignársele a Don Bello un pequeño séquito de bufones que le animen, que le saquen una sonrisa, aunque sea una sola, para que el remordimiento o sea, perdón, el aburrimiento no lo haga revivir tantos momentos de gloria que el pueblo nunca olvidará, como aquel 28 de marzo de 1973 en que se le entregó 15 balas de plomo al mejor periodista, o cuando le ofrecieron aquel baño de sangre al más alto símbolo de nuestra juventud en un lluvioso 24 de septiembre de 1970, o en aquel gesto medioambientalista de sembrar la Cordillera Central con huesos vivos, lo que ha permitido que nunca mueran por la segura entrega de los comisionados sembradores con rango de generales.

¿Y qué son 150 mil pesitos comparado con la inmensa labor ofrecida desinteresadamente a la Patria?

¿Qué son 150 mil pesitos comparado con los miles de millones que se llevaron a sus casas tantos generales y que nadie duda que lo hicieron como gesto altruista para evitar que algún mañoso se vea tentado y lo coja antes que ellos?
Que nadie venga a regatearle tan merecido premio dizque porque no hay una Ley de Pensiones que lo justifique. No saben que Don Bello Andino está por encima de cualquier ley que esté escrita en “ese pedazo de papel”.

¿Qué son 150 mil pesitos comparado a los miles de millones que ya se llevaron tantos funcionarios en menos de un año? Y precisamente, este es el momento, más que oportuno para dárselos a Don Bello antes de que no quede nada.
No, él no fue premio Nobel de nada aunque tuvo uno Premio
Nover a su lado.

Él ni fue bello ni fue andino, por el contrario, un gran coautor de aquel jardín lleno de flores de las “siempre vivas”.
Moracerca:

Hay jonrones de foul que son más largos que muchos que pasan por el center y bateadores asignados que hacen perder un juego.

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