El arte escultórico en la Ciudad Colonial

Las esculturas de Cristóbal Colón, Salomé Ureña de Henríquez, Fray Antón de Montesinos y Nicolás de Ovando son algunas de las obras que adornan la Zona Colonial.
En la calle Meriño reposan las esculturas del sacerdote peruano Gaspar Hernández y el Papa Juan Pablo Segundo

La Zona o Ciudad Colonial de Santo Domingo es un espacio cargado de historias y aventuras.

Desde aquí surge el primer trazado urbano en el denominado “Nuevo Mundo” de occidente, asumido así por los europeos luego del encuentro con la cultura aborigen. Y es que, hasta finales del siglo XV, estas tierras eran desconocidas para los castellanos que junto a aragoneses y otros citadinos, bajo la encomienda del genovés Cristóbal Colón, llegaron por estos lares.

De los principales accesos a la Zona, lo tenemos por el Malecón o por las calles Arzobispo Nouel o Padre Billini. Las esculturas que pululan rememoran capítulos insoslayables en el devenir histórico del área más emblemática de la ciudad.

Además de la etapa colonial y ser más adelante el centro de la administración pública, teniendo como punto álgido al actual Museo de las Casas Reales, la Ciudad Primada de América acogió la primera República.

Desde la Puerta de la Misericordia, Matías Ramón Mella disparó el trabucazo que daba inicio al proceso de rebelión para la construcción de una nación nueva, por lo que hay un busto en su honor por esos predios. Este hecho da lugar al izamiento por primera vez en la Puerta del Conde de nuestra bandera nacional por Francisco del Rosario Sánchez de quien se registra un busto conmemorativo.

Tras muros, en el Altar de la Patria se erigen las esculturas en gran formato de los tres padres de la Patria: Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella, piezas a las que preceden treinta y cuatro bustos de patriotas dominicanos, a saber: Jacinto de la Concha, José María Serra de Castro, Juan Nepomuceno Ravelo, Juan Isidro Pérez, doña Josefa Pérez de la Paz (doña Chapita), almirante Juan Alejandro Acosta, María Baltasara de los Reyes, general Antonio Duvergé, Rosa Montás de Duvergé, Benigno Filomeno Rojas, general Benito Monción, Manuel Rodríguez Objío, Cayetano Germosén, general Timoteo Ogando.

También del coronel José Contreras, Pedro Francisco Bonó, Ulises Francisco Espaillat, general Gregorio Luperón, general Pedro Antonio Pimentel, general Gaspar Polanco, general Pepillo Salcedo, general José María Cabral, general Santiago Rodríguez, Juana de la Merced Trinidad (Juana Saltitopa), general José Cabrera, María Trinidad Sánchez, general José Joaquín Puello, Rosa Duarte Diez, Vicente Celestino Duarte, Manuela Diez Jiménez, Felipe Alfau Bustamante, Félix María Ruiz, Benito González y Pedro Alejandrino Pina.

Protagonismo del Siglo XX

El siglo XX fue testigo del gobierno constitucionalista, el más heroico de su tiempo.

El mismo operó desde la Ciudad Colonial bajo las riendas del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó y un grupo de valientes. Es por ello que el arte público hace digno homenaje tanto al coronel de Abril de 1965 con una pieza a escala natural en la calle Conde con Palo Hincado, como a sus compañeros el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez y Juan María Lora Fernández, de quienes se conservan bustos, próximo a la calle José Gabriel García.

El trazo de la Ave. George Washington que conduce al casco antiguo, conserva valiosos ejemplares de bustos dedicados a grandes figuras como el poeta, periodista y diplomático nicaragüense Rubén Darío; al cantante, compositor y actor de cine Carlos Gardel; y a la figura más elevada de la literatura española, Miguel de Cervantes. En este trayecto, destaca igualmente el homenaje escultórico a los inmigrantes campesinos japoneses.

Tenemos, igualmente, el busto a Agustín Morel de Santa Cruz, primer obispo de Santo Domingo, además de la columna conmemorativa a los héroes del naufragio de la balandra Aurora, obra del escultor español José Turull en el paseo Padre Billini, espacio compartido con el monumento a la Constitución dominicana de 1963 y la fuente de San José en conmemoración del primer centenario de la República Dominicana.

La pieza más imponente de toda la ciudad es dedicada a Fray Antón de Montesinos, situada frente a la ciudad colonial en dirección al mar Caribe. Montesinos, es el responsable de uno de los antecedentes inmediatos de los derechos humanos, el sermón de adviento. Fue un destacado defensor de los aborígenes, así como Fray Bartolomé de las Casas, a quien se le dedica una escultura en la plazoleta del mismo nombre entre las calles Padre Billini, Hostos y Meriño.

Próximo a la muralla, en la plazoleta arqueológica de La Ceiba, está el busto del almirante Juan Alejandro Acosta, miembro de la Trinitaria y de los miembros fundadores de la Marina de Guerra dominicana.

En el atrio de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, tenemos la escultura del sacerdote de origen peruano Gaspar Hernández, maestro influyente de los jóvenes trinitarios, gran colaborador del proceso de independencia dominicana.

De forma señorial, se erige la estatua al padre fundador de la República, Juan Pablo Duarte, ubicada en la intersección de la calle que lleva el nombre del patricio con la Padre Billini. Y, justo al frente, en el atrio de la iglesia de los Dominicos, está el busto al humanista puertorriqueño Eugenio María de Hostos, cuyos restos reposan en el Panteón Nacional.

Y, a unas cuantas cuadras en dirección a la calle Las Damas, tenemos frente a la Casa del Tostado la simbólica pieza en honor al Padre Billini, en la calle en su nombre con calle Meriño. El notable sacerdote ha quedado inmortalizado en la escultura junto a un niño, una alegoría a la caridad y mano benefactora para con los niños huérfanos.

Calle Meriño

Accediendo a la calle Meriño en dirección contraria a la vía, se conserva un busto en el área perimetral a la Catedral Primada de América en homenaje a Fernando Arturo Meriño, presidente de la República a finales del siglo XIX (1880-1882) y, luego, Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo hasta 1906.

Por estos predios, reposan otras importantes obras como son el monumento al Papa Juan Pablo Segundo. También, el “Conjunto catedralicio”, del cual emergen los rostros de los evangelistas Juan, Marcos, Mateo y Pablo en una de las puertas de acceso a la Catedral por la calle Isabel La Católica, atribuido al escultor italiano Tomás Gismondi. En el Callejón de los Curas tenemos representación de mascarones del artista colombiano Genao González, mientras que por la calle Meriño tenemos la puerta del arquillo del escultor dominicano José Ramón Rotellini.

Asimismo, se registra la pieza en reconocimiento “al niño por nacer”, una de las esculturas a cielo abierto más emblemáticas de la ciudad de Santo Domingo, en la que unas manos acogen y elevan a un bebé en posición fetal. Un monumento en clara afirmación de la vida, la existencia y el ser.

Al costado de la catedral, se impone la pieza escultórica de uno de los espacios más concurridos en la Ciudad Colonial, la de Cristóbal Colón en la plaza que lleva su nombre. Es una obra monumental en la que Cristóbal Colón apunta con su dedo hacia el infinito, mientras que la figura estilizada de la princesa Anacaona intenta ascender hacia el almirante.

En correspondencia al señorío de los Colón en La Española, tenemos el busto de Bartolomé Colón al centro de la Calle Conde esquina Meriño.

En la Plaza de la poesía, tenemos la escultura de la insigne y máxima figura femenina de las letras dominicanas Salomé Ureña de Henríquez, mientras que en el parque Pellerano Castro, conocido también como parque Rosado, está el busto a Julia de Burgos, la más excelsa poetisa puertorriqueña.

En el patio interior encontramos innumerables piezas, así como en templos y espacios museables. Dentro de todo, es preciso tener en cuenta las esculturas en gran formato de Gonzalo Fernández de Oviedo de cara a la Fortaleza Ozama, de la que fuera gobernador.

Asimismo, destaca la pieza ubicada en el patio interior Sur del Museo de las Casas Reales, antigua Real Audiencia, correspondiente a Alonso de Zuazo, connotado jurista del derecho civil y canónico quien realizara notables aportes en su área de formación en Santo Domingo, Nueva España y Cuba.

La calle Las Damas, debe su nombre a los paseos de doña María de Toledo con su corte, a quien se le dedica una plazoleta en dicho trazado, siendo el primero del Nuevo Mundo, espacio custodiado por una escultura también en su honor.

El reloj de sol se integra a los bienes patrimoniales en espacio público, en dirección al río Ozama, casi al final del paseo de Las Damas y frente al Museo de las Casas Reales, a quien le acompaña un conjunto escultórico antropomorfo y zoomorfos en hierro, ejecutado por José Ignacio Morales “El Artístico” que, a pesar de ser obras modernas, se ha acoplado de forma armónica al conjunto.

En la plaza mayor, frente al Alcázar de Colón y limitada por las Atarazanas, se encuentra la monumental obra en homenaje a Nicolás de Ovando, quien fuera gobernador y administrador de La Española de 1502 a 1509.

Patrimonios y monumentos

La recién restaurada Santa Iglesia Catedral Castrense Santa Bárbara de los Hombres de la Mar, casi al final de la calle Isabel La Católica, justo al borde de la antigua muralla de la Ciudad Colonial, es depositaria de un vasto conjunto escultórico donde coexisten figuras religiosas y representación de escenas cotidianas entre citadinos niños y adultos. La calle Mercedes, es depositaria del parque María Trinidad Sánchez, donde encontramos el busto en merecido reconocimiento a la líder independentista. En ruta, encontramos también la escultura al padre Pío de Pietrelccina, sacerdote y místico católico conocido por estigmatizar las heridas de Cristo crucificado.

La Ciudad Colonial Primada de América acoge un patrimonio monumental rico y diverso que debe ser preservado, animando a las autoridades competentes a seguir complementando los espacios públicos con obras de arte, las cuales, además de embellecer, permiten mantener viva la memoria histórica.

Patriarcas
En el Altar de la Patria se erigen las esculturas de los Padres de la Patria: Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella”.

Libertad
Desde la Puerta de la Misericordia, Matías Ramón Mella disparó el trabucazo que daba inicio a la construcción de una Nación nueva”.

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