En la República Dominicana del siglo XXI se han publicado obras sobre temas mundiales que con los cambios vertiginosos que ha experimentado el hemisferio en una etapa reciente cobran una vigencia superior a la que alcanzaron en los días que fueron presentados al público lector. Un ejemplo patético es el libro Los estragos de la Globalización, del escritor y político Luis Acosta Moreta, colección de artículos aparecidos en la prensa entre los años 1997 y 2002, con advertencias contundentes sobre los efectos traumáticos del entonces llamado Nuevo Orden Internacional, el mismo que vemos colapsar en los actuales momentos, muy especialmente con el retorno de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos.
Otros dominicanos publicaron ensayos sobre lo que fue la denominada “globalización”, marcada por discursos apocalípticos sobre el neoliberalismo y la apertura de mercados, pero ninguno tan profético como el autor nacido en Las Matas de Farfán en el 1951.
En Los estragos de la Globalización, Acosta Moreta, conocido en las bregas políticas como “El Gallo”, no oculta sus sentimientos patrióticos y nacionalistas, lo que no le impidió ver con objetividad las leyes universales de la economía, las cuales no tienen por qué derribar a mandarriazos limpios la identidad, los valores, la moral, las tradiciones y las sanas costumbres de los pueblos.
Desde el epígrafe de Joseph E. Stiglitz, estadounidense Premio Nobel de Economía, el más prestigioso crítico de la globalización, con ejemplos del empobrecimiento que llevó la misma a países ricos como Argentina, hasta el daño palpable al aparato productivo de nuestro país, con “privatización y capitalización” incluidas, el libro que comentamos debe ser lectura obligada para todo aquel al que en estos momentos le duele la dominicanidad.
Acosta Moreta, quien dedica Los estragos de la globalización a sus padres, Colombina Moreta y Armando Acosta, así como “a los fieles y pacientes lectores que me han seguido en mis colaboraciones periodísticas”, dice, puede tener hoy la satisfacción de haber combatido con argumentos válidos lo que en su tiempo se vendió como verdad inapelable. ¡Enhorabuena!
