Poemas de Nicole Delgado

Valentín Amaro
Especial para elCaribe

Esta semana, en “Espejo de tinta”, tenemos como invitada a Nicole Delgado (Puerto Rico, 1980), poeta, traductora, artista de libros y gestora cultural. Ha publicado más de una veintena de libros de poesía en diversos formatos y tirajes, y ha participado como artista invitada en numerosos foros internacionales. Asimismo, ha colaborado con proyectos de publicación independiente en Puerto Rico, Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. En 2016 creó La Impresora, editorial de poesía y taller de risografía y experimentación editorial de reconocimiento internacional, que codirige junto a la poeta Amanda Hernández. Es fundadora de la Feria de Libros Independientes y Alternativos (FLIA) de Puerto Rico, que recientemente celebró su XV edición. Su poemario Periodo especial (2019) explora la crisis fiscal de Puerto Rico a través de los espejos socioeconómicos de las Antillas Mayores. Su libro más reciente es el poemario bilingüe adjacent islands / islas adyacentes (2022), traducido al inglés por Urayoán Noel.

La poesía de Nicole Delgado sondea en la experiencia del regreso, la pérdida y la fragilidad colectiva marcada por la migración, los desastres naturales y la precariedad. En sus textos, la casa, el cuerpo, el paisaje y el lenguaje aparecen como espacios en tensión: lugares que se vacían, se agrietan o se desbordan, pero que también ofrecen posibilidades de reconstrucción, escucha y cuidado. La voz poética oscila entre la introspección existencial, al preguntarse por el alma, el sentido y la nada, y una conciencia que observa cómo la naturaleza, los animales y los vínculos humanos enseñan otras formas de habitar el tiempo y el territorio, especialmente después de la catástrofe. En ese diálogo entre silencio, memoria, paisaje y palabra, sus poemas proponen una manera más consciente, vulnerable y solidaria de estar en el mundo. Es una dicha contar con su voz en este espacio de difusión de la literatura de nuestro Caribe.
HACK

No tengo prisa
por escribir más poemas.
Ya no tengo prisa por casi nada.

Me instalo en la lentitud
como una forma de hacerle trampa
a lo que la vida espera de mí,
por ejemplo

si me levanto temprano
tardo dos horas en tomar café.

Siempre hay tiempo para
fumar un poco más
e ir identificando
las capas de sonido
que cohabitan en mi ambiente,
el largo, ancho, la profundidad
de mi campo visual,
o meditar
sobre lo complejas que son
todas nuestras relaciones.

Hacer el silencio
como hago la nada.

No tengo prisa.
LAS CASAS VACÍAS
Al cabo de un tiempo de regreso
no te escapas de pensar en la renta versus la loza criolla,
la pintura con plomo versus los balaustres de cemento
y la luz a través de los bloques ornamentales.

No te escapas de admirar los medios puntos
de las casas vacías que se dejan perder en cada calle.
Estas casas vacías con las ventanas tapiadas,
estorbos públicos, le dicen,
a las casas de los muertos con los hijos en Estados Unidos.

No, tú no te escapas.
Tú que has regresado de vivir en los Estados Unidos
no te escapas del deseo de abrir y de habitar sin pagar renta
esas casas viejas y vacías.
EL DIQUE
Sé que hay
un torrente de palabras atascado en mi mano
en mi corazón, en mi pensamiento.

Ahora temo que se rompa el dique.

He visto ríos que se salen de su cauce destruir a mi país.
He visto al viento llevarse a mis amigxs.
No es fácil decir que la tristeza se apoderó de nosotrxs,
que una vez fuimos la gente más feliz del mundo.

No es fácil decir la arquitectura de un poema
mientras veo en las paredes de mi casa cómo nacen grietas
que se alargan cada día un poco más.
PREGUNTAS
¿Mi alma?
-Julia de Burgos

Hermana,
¿qué es el alma?
¿Picor de mariposas, impulso de seguir andando?
¿Rumor de isla vecina – isla lejana,
el tiempo a solas, los pies en isla firme?
¿La palpitación de la amistad convulsionando el silencio?
¿Los apuntes perdidos que llegarían a ser poesía, o las iluminaciones fugaces de la conversación?

Pero, ¿qué es el alma?
¿El aire, que dentro del cuerpo se hace espacio?
¿La voz, que en la memoria se hace tiempo?
¿La galaxia que se integra entre la tierra y el fuego?
¿Rayo de luz que atraviesa la soledad y la transforma?

¿Ocaso, sólo el mar?

¿O es la nada solamente,
la rebelde nada?

DÍAS NATURALES (fragmentos, 2018)

UNO
Frente al monte
que vuelve pronto
a ser verde

¿Qué podemos hacer nosotras
para habitarnos?

TRES
(sábado 18 de noviembre de 2017)

Esta tarde
el poema es

una cadena humana
de trozos de poda
de un árbol de mangó

las planchas de zinc
regresando de un salto
a los techos del corral
y los graneros

un monte con vista al oeste
y a la playa

un cardumen de coquís

el siempre anochecer
de las hamacas

las ideas que vagan
a lo largo y ancho
del silencio.
CUATRO
Vivir con animales
para ser más animales.

SEIS
Solo la ciudad genera caos.

El campo reverdece pronto
después del huracán.

Bolsillos sin gobierno
donde los animales cantan
y la lluvia
no nos inunda la conciencia.

Empezaron a volver
las flores y los pájaros.

Se vuelve a construir
con madera caída
la silla y la mesa y la casa.

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