El 5 de abril de 1972, la Universidad Autónoma de Santo Domingo se convirtió en escenario de una serie de hechos que desembocaron en un allanamiento masivo, con saldo de heridos, detenidos y enfrentamientos con las autoridades
En esta ocasión, la Zona Retro regresa a abril de 1972 para reconstruir, a través de las páginas de la época, la intensa persecución emprendida por las tropas dominicanas contra Tácito Leopoldo Perdomo Robles, que derivó en el cerco militar de las instalaciones de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y en allanamientos acompañados de detenciones masivas.
Informes sobre allanamientos
Las principales portadas de los diarios de circulación nacional del 5 de abril de 1972 estuvieron dominadas por la noticia del allanamiento a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, llevado a cabo por distintos cuerpos militares del país, lo que generó reacciones divididas entre la indignación y el temor.
De acuerdo con lo consignado en las páginas del periódico El Caribe del día de los hechos, diez personas resultaron heridas; una de ellas, un estudiante de Economía de 24 años, se debatía entre la vida y la muerte. Asimismo, cerca de mil personas fueron detenidas cuando la Policía allanó la universidad, culminando así el cerco que se había iniciado el día anterior alrededor de las once de la mañana.
Entre los detenidos se encontraba el rector Jottin Cury y el vicerrector Tirso A. Mejía Ricart, quienes fueron liberados en horas de la noche.
La estudiante gravemente herida fue la señorita Sagrario Tió Díaz, quien fue sometida a una intervención quirúrgica de cuatro horas y media, practicada por el neurocirujano José Joaquín Puello Herrera en la clínica Gómez Patiño. Al cierre de la edición de El Caribe, su estado fue calificado como “sumamente grave”.
En este contexto, también resultaron heridos Fidias Omar Díaz, hermano de Sagrario, quien presentó una quemadura en el lado izquierdo del cuello, y Pedro Seleme, impactado por una bala en el antebrazo derecho; ninguno de ellos se encontraba en estado de gravedad.
Asimismo, no se logró identificar a los demás heridos; no obstante, se informó que fueron trasladados por la propia Policía al hospital Lithgow Ceara, sin que ninguno presentara heridas de gravedad.
Inicio de las operaciones y cercado del centro universitario
Al disponer el cerco de la UASD en horas de la mañana, la Policía informó que su objetivo era localizar al militante comunista Tácito Leopoldo Perdomo Robles, a quien identificó como un “alto dirigente” del Movimiento Popular Dominicano, señalando además que habría ingresado clandestinamente al país desde Francia unos tres meses antes.
A medida que avanzaban, los efectivos realizaban disparos al aire con armas largas y cortas, lo que obligaba a los grupos congregados frente al Alma Mater a lanzarse al suelo.
En ese contexto, la Policía utilizó los altoparlantes de una de sus unidades móviles para advertir a los estudiantes que la Universidad Autónoma de Santo Domingo sería ocupada por fuerzas militares y policiales.
Al frente de las tropas se encontraban, además del coronel Danilo Rolando Martínez Fernández, el mayor Caonabo Reinoso Rosario, subjefe del Servicio Secreto, así como los coroneles Francisco A. Báez Mariñez y Julio Carbuccia Reyes.
Al momento de iniciarse la operación, el rector Cury se encontraba participando en una reunión de la Comisión de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO), en la Secretaría de Educación.
Los estudiantes presentes en el recinto universitario se encontraban realizando su proceso de inscripción en las distintas escuelas y facultades, mientras que el inicio de las clases estaba programado para el día 17 de ese mes.
A pesar de que no se permitió la entrada ni la salida de personas en los terrenos de la universidad hasta tres horas después de establecido el cerco, cerca de 100 estudiantes lograron retirarse tras identificarse ante los oficiales que comandaban las tropas.
Las autoridades llegan al recinto
Alrededor de las 11:30 de la mañana, el rector arribó al recinto dela UASD acompañado del vicerrector académico, doctor Tirso Mejía Ricart, del secretario general Jacobo Moquete y de otras autoridades.
De inmediato, el Consejo Universitario fue convocado para conocer la situación, y decidió entablar diálogo con los oficiales con el propósito de buscar una salida a la crisis.
Más adelante, hacia la una de la tarde, el jefe del Servicio Secreto de la Policía, el coronel Danilo Rolando Martínez Fernández, comunicó a las autoridades que se continuaría permitiendo la salida de estudiantes, aunque bajo verificación de identidad.
En respuesta, el rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo señaló que autorizaría la salida, pero con la condición de que los estudiantes no fueran registrados, propuesta que fue rechazada por el coronel Martínez Fernández.
Sin embargo, once personas, entre ellas estudiantes y empleados universitarios, fueron detenidas en las primeras horas al intentar salir, debido a que no portaban documentos en regla. Por otro lado, un grupo de periodistas que había ingresado a la Universidad se vio obligado a permanecer durante largas horas en su interior.
Asimismo, centenares de personas, muchas de ellas familiares de estudiantes, se congregaron en las calles aledañas al recinto, a la espera del desenlace de la crisis.

Declaraciones y reacciones
Alrededor de las cuatro de la tarde, el doctor Jottin Cury comunicó a una comisión de periodistas, que había ingresado a dialogar con las autoridades con autorización del jefe del Servicio Secreto, que no se permitiría la salida de más estudiantes del recinto.
Horas antes, al dirigirse al estudiantado en presencia de los efectivos policiales, Cury había advertido que la salida de cualquier persona “debilitaría la institución y a quienes permanecieran dentro” del recinto.
En ese contexto, manifestó que respetaba la decisión de la Policía de establecer el cerco, pero exhortó a los estudiantes a no abandonar el recinto y a que, “por principio, no permitieran ser requisados”.
Asimismo, sostuvo que tanto las autoridades como el estudiantado debían “establecer de una vez y para siempre normas que eviten la repetición de estos cercos abusivos”.
Fin de las operaciones
Al concluir las operaciones policiales y militares, alrededor de las 5:30 de la tarde, se dispuso que el recinto de la Universidad Autónoma de Santo Domingo permaneciera bajo ocupación de las fuerzas militares.
Asimismo, la Policía informó que más de 200 personas, entre ellas funcionarios y profesores, habían sido puestas en libertad.

Reacción estudiantil ante la ocupación
Por su parte, diversos grupos estudiantiles universitarios manifestaron su rechazo a la ocupación de la universidad. En comunicados por separado enviados a la redacción de El Caribe, la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED), Fragua y otras organizaciones condenaron la acción.
En su declaración, la FED “responsabilizaba al gobierno de los daños materiales y humanos que provocara” la ocupación, al tiempo que exigía la liberación de estudiantes y funcionarios de la institución.
