Max Henríquez Ureña, gloria de la literatura dominicana

Max Henríquez Ureña, el nuevo embajador de la Republica Dominicana ante el vaticano, atraviesa con Monseñor Beniamino Nardone en el Salón Clementino en el Vaticano momentos después de haber presentado sus credenciales. 17 de julio de 1952.
Era hijo de Francisco Henríquez y Carvajal y Salomé Ureña de Henríquez, y uno de sus hermanos fue el humanista Pedro Henríquez Ureña

Vida
La entrega de esta semana es en memoria al ilustre y estudioso de la literatura dominicana e hispana, Max Henríquez Ureña, quien cumplirá el próximo 24 de este mes un aniversario más de fallecido.

54 años atrás, la República Dominicana y parte de Latinoamérica vieron partir a una de las figuras más brillantes en el campo de la literatura, don Max Henríquez Ureña, quien fuera un destacado catedrático, poeta, periodista, escritor, crítico literario, diplomático, historiador, orador y ensayista dominicano.

Nacido en Santo Domingo el 16 de noviembre de 1885, hijo de los ilustres dominicanos, la educadora y poetisa, Salome Ureña y del médico, escritor y nacionalista, Francisco Henríquez y Carvajal, quien fue presidente de la República, en los años de la primera ocupación militar norteamericana en el país en 1916.

Max Henríquez cursó estudios en el Instituto de Santo Domingo y en la Universidad de la Habana, donde obtuvo el titulo en Leyes en 1912, y posteriormente, en Filosofía y Letras en 1915.

Don Henríquez Ureña era hermano de Pedro Henríquez Ureña, sobresaliente hombre de letras, reconocido internacionalmente y hermano de Camila.

¿Quién fue Max Henríquez Ureña?

Su nombre completo era Maximiliano Adolfo Henríquez Ureña, sin embargo firmaba como Max Henríquez Ureña. Los recortes de periódicos de la época lo describen como un amante de la investigación literaria y de la crítica histórica. Fue un intelectual polifacético que incursionó en todas las áreas del humanismo.

Obras

Algunos de sus libros poéticos son Ánfora, 1914; Fosforescencias, 1930 y Garra de Luz, 1958. Entre sus obras de crítica literaria e historia literaria publicó “Panorama Histórico de la Literatura Dominicana”, (Río de Janeiro 1945), “Breve Historia del Modernismo”, publicada por el Fondo de Cultura Económica de México y “Panorama Histórico de la Literatura Cubana”, un volumen de 400 páginas.

Otras de sus obras “La independencia efímera” (París, 1938), “La Conspiración de los Alcarrizos (Lisboa, 1941); El Arzobispo Valera (Río de Janeiro, 1944 y El ideal de los Trinitarios (Madrid, 1951).

Trayectoria profesional

A lo largo de su fructífera vida, Max Henríquez Ureña desempeñó funciones muy importantes, tanto en el país como en el exterior, tales como embajador dominicano en Cuba, Representante Permanente de la República Dominicana ante las Naciones Unidas y embajador en el Vaticano. Ejerció el periodismo en México. Trabajó como abogado y catedrático por un periodo de más de veinte años en Cuba. Fue catedrático de humanidades en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). En su faceta de conferencista, dictó muchas conferencias en varios países de habla hispana, en Francia y España. Ocupó el puesto de Secretario del Presidente de la República en 1916; fue Inspector de Instrucción Pública, en 1931; Secretario de Estado, durante los periodos 1931-1933. Además, Embajador en Brasil y Argentina entre 1934-1945. Max Henríquez Ureña fue Delegado Permanente ante la Sociedad de Naciones 1935-1940; representante en el Consejo de la Sociedad 1938-1940; Presidente de las delegaciones dominicanas en la Conferencia Monetaria y Económica, celebrada en Londres en 1935; en la Conferencia Interamericana para la Consolidación de la Paz, en Buenos Aires, Argentina, en 1936 y en la Conferencia Panamericana de Lima, Perú, 1938.

Mantuvo hasta el día de su muerte una columna llamada “Desde mi Butaca” en el Listín Diario, y la firmaba con el seudónimo de Hatuey.

Muerte

Este destacado diplomático e intelectual dominicano falleció el 23 de enero de 1968 a la edad de 83 años.

En honor a este célebre escritor y crítico literario, el presidente Joaquín Balaguer declaró dos días de duelo oficial bajo el decreto número 2011 y lamentó su muerte con las siguientes palabras “El fallecimiento del ilustre intelectual doctor Max Henríquez Ureña, es una perdida dolorosa para la Republica Dominicana y para la cultura de América”, y añadió que era un “notable hombre de letras, profesor universitario, académico, humanista y diplomático, doctor Max Henríquez Ureña, miembro de la Comisión Consultiva de Relaciones Exteriores”.

Don Max, al momento de su muerte fungía como catedrático de literatura en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, UNPHU.

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